El cine de horror de Universal Pictures I

Auge y caída del sistema de producción hollywoodense (Parte I)

LOS ORÍGENES (1920-1930)

Las primera cinta de horror de la historia del cine fue Le Manoir du Diable del gran George Méliès, realizada en 1896. Desde entonces, siempre ha existido cine de horror, pero alcanzó los niveles de arte mayor con el expresionismo, estilo desarrollado en Alemania después de la Primera Guerra Mundial (1914-1918). El expresionismo en el cine se caracterizó por el uso de la iluminación; antes, la iluminación tenía el propósito de que la escena, y sobre todo los actores, se vieran bien, con claridad. El expresionismo utilizó la iluminación como elemento narrativo, estético y dramático, para crear atmósferas, para elevar la tensión, para expresar las emociones de los personajes.

A la iluminación expresionista se sumaron diseños extravagantes de escenografía, vestuario y maquillaje. Estos elementos resultaron ideales para expresar los horrores de la guerra y el ambiente depresivo que le siguió. Así, en 1920 apareció El gabinete del Dr. Caligari de Robert Wiene, a la que siguieron otros pilares del cine de horror como El Golem (1920), de Carl Boese, Nosferatu (1922) y Fausto (1926), ambas de FW Murnau. No se puede dejar de mencionar al cinefotógrafo Karl Freund (1890-1969), que trabajó en muchas películas del género (célebremente, Metrópolis, 1927, de Fritz Lang).

Der Golem

El estilo expresionista evolucionó más allá del cine de horror y dio grandes obras en otros géneros hasta entrar en decadencia con el ascenso al poder de Hitler en Alemania. Mientras tanto, en Estados Unidos se desarrolló una versión hollywoodesca del estilo, con el cine de horror protagonizado por Lon Chaney (1883-1930), el famoso “Hombre de las Mil Caras”, pues aparte de ser un actor muy versátil era un genio que creaba su propio maquillaje con los materiales más inverosímiles (como clara de huevo o cartílagos).

Chaney protagonizó cintas clásicas para Universal Pictures como El jorobado de Notre Dame (1923), El Fantasma de la Ópera (1925) y la legendaria cinta perdida London After Midnight (1927). Esta última, que se ha perdido por completo, es una de las 10 cintas que realizó bajó la dirección de su amigo Tod Browning (1880-1962). Y hablando de Universal Pictures, éstos fueron fundados en 1912 por Carl Laemmle, un empresario con mucha visión. Su hijo, Carl Laemmle Jr. (1908-1979), era un productor osado, que a menudo recibía duras críticas por invertir grandes cantidades de dinero en proyectos arriesgados. Uno de esos proyectos fue precisamente Drácula, dirigida por Browning, que se convertiría en la primera película de horror sonora e inauguraría oficialmente el cine de horror clásico de Universal Pictures.

 

EL APOGEO (1931-1936)

Drácula (1931) fue la primera de la larga serie de cintas de horror de Universal que se convertirían en clásicos inolvidables. Originalmente se planeaba que el protagonista de esta cinta fuera Lon Chaney, pero éste falleció antes de que iniciara la producción. Entonces se eligió al actor húngaro Bela Lugosi (1882–1956), quien conocía perfectamente al personaje pues lo había interpretado en la popular adaptación teatral. De hecho, el guión de esta cinta está basado en dicha adaptación y no en la novela de Bram Stoker.

Tod Browning tuvo que enfrentarse a problemas de censura y de falta de presupuesto. El resultado es un poco irregular: por un lado, los efectos especiales son terribles, el ritmo se tambalea a momentos, la edición es poco sutil y como la censura prohibía que aparecieran ratas y moscas en escena, Browning se vio obligado a utilizar ¡armadillos y abejas! Por otro lado, sobresalen las actuaciones de Bela Lugosi como Drácula, de Edward Van Sloan (1882-1964) como Abraham Van Helsing, y de Dwight Frye (1899-1943) como Renfield. Además, esta cinta contó con el siempre excelente trabajo fotográfico de Karl Freund, ahora asentado en Hollywood.

Drácula fue un gran éxito, y los estudios le dieron a Carl Jr. el permiso de producir una segunda cinta. La opción era obvia: Frankenstein, que se estrenó ese mismo 1931. Ésta fue dirigida por el gran James Whale (1889-1957) y contó con la actuación de Colin Clive (1900-1937) como el Dr. Frankenstein, Dwight Frye como su jorobado asistente Fritz, Edward Van Sloan como el Dr. Waldman, y por supuesto, el grandísimo Boris Karloff (1887-1969) como el incomprendido monstruo.

A la brillante actuación de Karloff se sumó el magnífico maquillaje creado por el genio Jack Pierce (1887-1969), tan impactante que hasta la fecha su diseño es el que nos viene a la mente cuando pensamos en Frankenstein.

La cinta fue otro rotundo éxito para Universal Pictures y entonces arrancó la era dorada del horror de Universal Pictures. Junto con Drácula, este film determinó las características que distinguen al género:

  1. Fotografía en blanco y negro.
  2. Estética heredera del expresionismo alemán.
  3. Imaginario proveniente de la tradición gótica: mansiones, castillos, torres, cementerios, bosques y pantanos, luna llena, murciélagos…
  4. Adaptaciones muy libres de las obras literarias en las que se basaban.
  5. Maquillaje diseñado por Jack Pierce.
  6. Un equipo recurrente de directores, actores y demás artistas, cuyos nombres leeremos en los créditos una y otra vez.
  7. Ambigüedad temporal y anacronías: uno nunca entiende bien si estamos en la Era Victoriana o en los años 30’s del siglo XX o cuándo.
  8. Historias en las que el monstruo, en realidad, es una víctima incomprendida.

Consideremos el último punto. Lo que hace grandes a estas películas no es que sean de miedo. Es decir, claro que al público que las vio en su momento le causaron terror. Pero hoy en día son hasta tiernas. Lo grandioso de estas cintas es su calidad de arte cinematográfico y, sobre todo sus excelentes historias y personajes, que alcanzan niveles trágicos. Los monstruos nunca quieren serlo. Muchas veces no son malvados, sino incomprendidos, como el monstruo de Frankenstein, o víctimas de las circunstancias, como El Hombre Lobo. Cuando se vuelven malvados, es porque la crueldad del mundo y la tragedia los lleva a ello, como Imhotep, en La Momia (1932).

Lo que nos lleva a hablar de nuestro siguiente gran clásico. Dirigida por Karl Freund, cuenta con la actuación de Boris Karloff como Imhotep y de Edward Van Sloan como el Profesor Müller. Después aparecería otro monstruo clásico El Hombre Invisible (1933), a mi gusto una de las mejores del género, dirigida por James Whale y protagonizada por Claude Rains (1889-1967). La película sigue maravillando por sus efectos especiales, que no tienen nada que pedirle al CGI y que por años fueron un secreto celosamente guardado por los estudios.

Pero la obra maestra del género llegaría en 1935, de la mano de James Whale: La novia de Frankenstein (1935). Considerada como una de las mejores películas de la historia, cuenta con actuaciones extraordinarias por parte de Boris Karloff y Colin Clive que repiten sus roles, además de Ernest Thesiger (1879-1961) como el diabólico Dr. Pretorius, y de la bella Elsa Lanchester (1902-1986) en un doble papel como la Novia y Mary Shelley. Esta película causó sensación desde un inicio por su excelente realización en todos los niveles y lo trágico de su historia. Aún hoy se siguen discutiendo sus significados e implicaciones de tipo existencial, metafísico, sociológico, religioso y sexual.

Ante el éxito de La novia de Frankenstein, Universal quiso probar suerte con otra secuela: La hija de Drácula (1936). Esta película sobresale por su estética expresionista (las tomas del Londres brumoso y oscuro son hermosas), por su velada carga erótica-lésbica y porque en ella vemos por vez primera al vampiro que lamenta su condición de tal y busca una cura. Esta vampira es interpretada magistralmente por Gloria Holden (1908-1991). La hija de Drácula fue la última de las películas de Universal Pictures producidas por Carl Laemmle Jr., pues en ese mismo año su familia perdió la propiedad de los estudios debido a problemas financieros. La nueva administración no tenía interés en producir más películas de horror y hubo que esperar tres años para que nuevos clásicos llegaran a la pantalla grande.

Continúa aquí…

Más de Miguel Ángel Civeira

Una reseña literaria de “Eso”, de Stephen King

“It” fue publicada originalmente en 1986 Con el éxito de la nueva...
Leer más

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *