“Spielberg”: vida y obra en un documental revelador

El documental puede verse actualmente en HBO

Steven Spielberg es quizá el director de cine más conocido del mundo. Sus películas han llegado prácticamente a todas las salas de proyección del planeta emocionando a las audiencias más heterogéneas y generando millones de dólares, además de tener un enorme éxito con la crítica; algo extraño, pues normalmente un director inmensamente popular suele ser despechado por la intelectualidad del cine o viceversa, aquel que la crítica adora no necesariamente tiene un cine altamente rentable. Spielberg ha logrado lo anterior a través de una filmografía dotada de una gran dosis de emotividad y del manejo de temas personales que tienen una gran repercusión en el público que las mira. Y esa obsesión temática, lo ha convertido en un autor que tiene ante todo la gran virtud de mover la cámara como nadie lo hace en el mundo, convirtiéndola en una auténtica narradora de historias.

Pero a pesar de lo anterior la figura de Steven Spielberg no había tenido un recuento documental de carácter audiovisual importante, alguien que pudiera retratar las razones por las que el director norteamericano ha logrado trascender en el universo cinematográfico. Ello, me parece, tenía que ver con dos razones: es complicado condensar en una sola pieza audiovisual al legado cinematográfico de Spielberg y, además, hacerlo de una manera en la que se rinda homenaje al director pero sin perder un sentido crítico y revisionista de su trabajo. Pero ese trabajo ha llegado.

Bajo la producción de HBO y la hábil lente de Susan Lacy, a las pantallas del canal de cable ha llegado “Spielberg”, un documental en el que se discute el trabajo del realizador no solamente desde su punto de vista sino también desde aquellos que han estado involucrados en la realización de sus filmes, colegas directores y críticos que hacen una profunda, crítica y emotiva revisión del desarrollo que ha tenido el trabajo fílmico de Steven Spielberg.

Lacy deja que Spielberg sea el principal relator de su historia y ese es el primero de sus grandes aciertos. Porque es a partir del descubrimiento de la vida personal del director cuando uno como espectador va entendiendo los grandes temas que están presentes a lo largo de toda la filmografía de Spielberg: el padre ausente, el violento paso a la madurez, su sentimiento de culpa por ser judío, la pérdida y el regreso a través de un proceso de redención y la urgente necesidad de alzar la voz ante situaciones muy particulares, que giran en torno a los derechos humanos en los Estados Unidos en primera instancia, pero que tienen una réplica importante en el mundo entero. No importa que se trate de películas altamente comerciales o aquellas en las que Spielberg toca temas más serios; esas temáticas están siempre presentes en su cine y las va a explotar a través de su ya mencionada capacidad para utilizar el potencial narrativo del lenguaje cinematográfico.

Así el espectador conocerá ese momento de epifanía que suelen tener los grandes artistas, aquel en el que encuentran el instrumento necesario para finalmente poder verter toda su expresividad y emotividad a través del arte. En el caso de Steven Spielberg, éste llega cuando mira por primera vez Lawrence de Arabia de David Lean. Al joven Steven le atraerá no solamente la espectacular cinematografía de la legendaria película, sino también la manera como Lean utiliza al cine para generar subtextos que al final le dan un sentido más universal a lo presentado en pantalla. Encuentra así el vehículo idóneo para darle a salida a sus propios anhelos, deseos, frustraciones y fantasmas que le acompañan.

Spielberg forma parte de una extraordinaria generación de directores norteamericanos que terminó por revolucionar al sistema de estudios hollywoodense: los llamados “Movie Brats”, de los que se convertiría en gran amigo (Martin Scorsese, Francis Ford Coppola, George Lucas y Brian DePalma). A mediados de los años setenta y principios de los ochenta, estos cinco hombres cambiaron para siempre el sistema de producción hollywoodense, pero quien fue más determinante en ello fue Steven Spielberg. A partir del éxito de Jaws, logró convertirse en un cineasta totalmente independiente dentro de ese sistema. Ningún productor o ejecutivo se atrevería después de lo hecho en Jaws a meterle mano a los filmes del cineasta. Eso le permitió a Spielberg -y por lo consiguiente a sus colegas-, gozar de una libertad creativa que produjo películas memorables y cinematografías que hasta la fecha siguen nutriéndose gracias al inacabable talento de los directores antes mencionados.

A partir de ese momento y del análisis de los primeros filmes de Spielberg, el espectador del documental se va a adentrar en el riquísimo y alucinante legado cinematográfico del director. Se encontrará con aquellos grandes filmes posteriores a Jaws como lo fueron Close Encounters of The Third Kind y E.T., el fracaso de la incomprendida 1941, el rescate de la confianza a través de Raiders of The Lost Ark y aquel gran año de 1993, en el que el director filmó dos películas diametralmente opuestas, pero enormemente importantes para el séptimo arte: The Schindler’s List y Jurassic Park. Spielberg y quienes le acompañaron en esa aventura fílmica (George Lucas, John Williams, Kathleen Kennedy o Janusz Kamiski), desmenuzan todo el proceso creativo del director, convirtiendo por momentos al documental en toda una lección de producción cinematográfica y de los métodos de realización de Spielberg.

Además aparecen actores que han trabajado bajo las órdenes del director como Harrison Ford, Tom Hanks, Richard Dreyffuss, Sally Field, Laura Dern o Jeff Goldblum, quienes completan la narrativa del documental aportando lo que significa trabajar como actores bajo la batuta de Steven Spielberg. Pero también aparecen críticos como Todd McCarthy o historiadores del cine como Annette Insdorf, que aportan al trabajo el punto de vista de quien mira la filmografía de Spielberg bajo la óptica del análisis cinematográfico, lo que termina por cerrar y enriquecer la historia que va contando el documental.

La aportación más importante del filme de Susan Lacy es que uno como espectador (y admirador) del cine de Steven Spielberg, termina por entender cómo se va formando un autor a partir de las vivencias personales y como éstas siempre van a estar presentes en la filmografía del director. Por ejemplo, en una escena de Catch Me If You Can, Spielberg retrata un diálogo entre padre e hijo interpretados por Leonardo DiCaprio y Christopher Walken. El padre le informa a su vástago que se ha divorciado de la madre porque ésta se ha enamorado de su mejor amigo, justo lo que pasó en la vida real del director.

Es ese padre ausente que ha dejado al hijo justo lo que le sucedió a Elliot en “E.T.” o al mismo Indiana Jones en The Last Crusade. Un padre que posteriormente se reencontrará con su descendiente y que cambiará completamente la relación y el punto de vista que éste tiene de su progenitor, algo que también se reflejará en las películas de Spielberg. Saving Private Ryan es un homenaje a la generación de su padre, o el hombre que quiere rendir tributo a su papá y cumplir así su última voluntad en The Terminal. Al final, gran parte de la filmografía de Spielberg gira en torno a la figura paterna y a la familia como ente importante de unidad e identidad.

Pero no solo eso, el documental muestra cómo el director se ha comprometido con temas políticos y de derechos. En filmes como Amistad o Lincoln ello resulta evidente, pero es notoria –y ello queda en evidencia en el documental– la capacidad de Spielberg de introducir un subtexto político en muchas de sus películas. Por ejemplo: War of The Worlds termina por ser un filme posterior al 11 de Septiembre y es realmente una reflexión sobre lo que sucedería en una invasión a territorio norteamericano; Munich que es una introspección sobre las consecuencias de la guerra contra el terror lanzada en su momento por el belicoso George W. Bush; Minority Report en la que Spielberg utiliza la ciencia ficción para criticar a la llamada “patriot act”, que permitía invadir la vida privada de las personas para prevenir posibles conductas criminales.

Spielberg de Susan Lacy termina por ser un estupendo retrato de uno de los grandes maestros del cine de nuestro tiempo. Pocos filmes tienen la capacidad de profundizar tanto en el personaje principal de su relato y Lacy tiene el gran mérito de hacerlo sin dejar de construir un producto altamente entretenido y revelador. Devela aspectos desconocidos de un hombre cuyo legado aún continúa desarrollándose y hace que el espectador, sea fanático o no, termine por ser envuelto por lo determinante que ha sido su figura en todos los ámbitos del cine y por esa enorme capacidad de ser ante todo un contador de historias, un narrador, un emotivo prosista del celuloide que dota a esa prosa de momentos visualmente cargados de una poesía única, especial y ante la que se termina irremediablemente rendido.

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