La exposición Arte Sinestésico propone una experiencia inmersiva que funde los límites entre la pintura, el sonido y la percepción sensorial. A partir del fenómeno neurológico de la sinestesia —donde la estimulación de un sentido activa otros de manera simultánea—, esta muestra explora las correspondencias entre color, ritmo, textura y vibración, invitando al espectador a ver con los oídos y escuchar con los ojos.
Los artistas Mario Várguez, Emilio Salazar Touché, Alonso Maza, Adrián Olivos y Rodolfo Baeza presentan obras que, desde distintos lenguajes plásticos, materializan la relación entre música y pintura. Aunque algunos se inscriben en el terreno de la abstracción, otros trabajan desde la figuración y la exploración simbólica, pero todos convergen en un mismo espacio incorporando recursos metapictóricos en sus obras, abrevando de otras experiencias sensitivas.
Pese a sus diferencias estilísticas, todos comparten una búsqueda común: la construcción de un proceso creativo en diálogo con otros sentidos. En cada estudio, la creación se acompaña de sonidos, olores, texturas, gestos corporales o luces que influyen directamente en la gestación de las obras. En algunos casos, la música es punto de partida; en otros, la respuesta plástica es la que genera la necesidad de sonorización. Así, el proceso pictórico se convierte en una acción compositiva donde los pigmentos son tonos musicales y el movimiento del pincel, una coreografía íntima orquestada por una batuta que esboza trazos en el aire.
Como valor agregado, cada obra se acompaña de un código QR que permite al espectador escuchar la música que inspiró su creación. Esta integración tecnológica no solo complementa la experiencia estética, sino que convierte la exposición en un recorrido sensorial completo, donde lo visual y lo auditivo se funden en una sola percepción.
En la parte multimedia, Josué Abraham reinterpreta varias piezas a través de animaciones y proyecciones en mapping, mientras Mario Várguez aporta un paisaje sonoro, que a partir de sintetizadores analógicos transforma la pintura en ritmo y color en movimiento. Este diálogo interdisciplinario lleva el concepto sinestésico a su punto máximo: una experiencia donde las obras trascienden el muro y se proyectan en el espacio, vibrando en sincronía con la música.
Más allá de su conceptualización, Arte Sinestésico ofrece un panorama artístico contemporáneo hecho en Mérida, mostrando la madurez creativa de un grupo de artistas que, desde Yucatán, articulan una propuesta que integra tradición pictórica y experimentación tecnológica. Todos ellos, ya consolidados dentro de la escena local, asumen el reto de reinventar el consumo cultural y visual como una experiencia expandida.
En tiempos donde la imagen suele ser efímera y fragmentada, esta exposición reivindica el poder del arte para activar todos los sentidos y reconectar al espectador con su propia percepción. Ver, oír, oler, tocar, sentir e intuir se convierten en una misma acción estética. Arte Sinestésico no solo es una muestra, sino un manifiesto filosófico grupal: una invitación a disolver las fronteras entre disciplinas y a redescubrir la cultura como un territorio donde los sentidos dialogan, se confunden y se amplifican mutuamente.
RICARDO E. TATTO
Escritor y periodista cultural

