Denuncian recorte a las becas en la Universidad de las Artes

En medio del enojo de la comunidad artística por la inoperancia de la SEDECULTA, ahora la voz de María Fitzmaurice Cahluni se levanta como un reflejo del hartazgo al interior de la Universidad de las Artes de Yucatán, a cargo del gobernador Huacho Díaz Mena y del rector Domingo Rodríguez Semerena...

En medio de un clima social marcado por la inconformidad ciudadana, la voz de la maestra María Eugenia Fitzmaurice Cahluni se levanta como un reflejo del hartazgo y la frustración que comparten miles de docentes en el país. Con firmeza y claridad, expone las carencias que enfrenta el sector educativo, señalando la falta de apoyo gubernamental y las promesas incumplidas que han dejado a estudiantes y maestros en condiciones, su postura crítica no solo denuncia la indiferencia de las autoridades, sino que también busca visibilizar la urgencia de replantear las políticas públicas que afectan directamente a la educación en las artes en Yucatán. 

Cabe destacar que la institución educativa depende del Gobierno del Estado de Yucatán, encabezado por Joaquín Díaz Mena, y de Domingo Rodríguez Semerena, rector titular de la Universidad de las Artes de Yucatán (UNAY). A continuación, transcribimos la carta que escribió en sus redes sociales:

La docente y maestrante María Fitzmaurice, autora de la denuncia contra la UNAY (imagen tomada de redes sociales).

 

 

A quien corresponda:

Por este medio quiero manifestar mi profunda inconformidad y hacerlo público hacia la UNAY (Universidad de las Artes de Yucatan) -hablo por mí, MARIA EUGENIA FITZMAURICE CAHLUNI- con la reciente decisión de reducir, de la noche a la mañana y sin mayor explicación, el apoyo en forma de descuento de becas que se otorgaba a lxs maestrxs y empleadxs de la institución.

Captura tomada de un post público en FB.

En un estado donde el trabajo artístico rara vez es debidamente remunerado, esta medida resulta especialmente dolorosa. En este contexto, es penoso que una universidad que debería ser referente en la valoración del arte y la cultura, decida retirar a su propia planta docente y trabajadora el respaldo que les permitía continuar con su formación y especialización.

La decisión no solo afecta a quienes cotidianamente sostienen el trabajo académico, cultural y administrativo de la UNAY, sino que también contradice la misión de cualquier institución educativa seria: formar y fortalecer profesionales altamente capacitados. Al limitar el acceso de su propio personal a estudios de posgrado y a oportunidades de desarrollo, la universidad está minando sus propios frutos futuros.

Exijo que esta medida sea reconsiderada y que la UNAY honre su compromiso con el conocimiento, la cultura y el respeto a su fuerza de trabajo. Retirar este tipo de apoyos es debilitar no solo a lxs maestrxs y empleadxs, sino a la universidad misma y a la comunidad que se enriquece de su labor. Afortunadamente y tristemente, yo no vivo del arte y tengo la posibilidad de levantar la voz por quienes están viéndose afectados por esta decisión.

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