Dos poemas de Claudina Domingo

Con este poemario que evoca el sureste mexicano, Claudina Domingo (CDMX, 1982) ganó el Premio Clemencia Isaura de Poesía 2024 convocado por el Instituto Municipal de Cultura de Mazatlán, Sinaloa. El libro fue publicado en 2025 por la Universidad Autónoma de Nuevo León. ¡A leer se ha dicho...!

Con este libro que evoca el sureste mexicano, Claudina Domingo (CDMX, 1982) ganó el Premio Clemencia Isaura de Poesía 2024 convocado por el Instituto Municipal de Cultura de Mazatlán, Sinaloa. El poemario fue publicado en 2025 por la Universidad Autónoma de Nuevo León.

 

Templo de las Guacamayas

“Debo decir que a veces siento repugnancia por este trabajo de demolición, pero ya una piedra había sido tomada por un indio para servir de metate, y las otras tarde o temprano serían usadas igual, así que me sobrepuse a mis escrúpulos”. John Lloyd Stephens, Incidentes de viaje en Yucatán

 

diré que también estuve en el cenit

y me reflejé en la alegría reventada del asombro

diré (antes de que se note mi fracaso)

que intenté perforar la piel cristalina de la primera mirada

antes de que el sol se comiera mis palabras

y sólo aspirara a un poco de sombra y agua

(mientras tanto)

John Lloyd Stephens lamenta que en la ciudad más luminosa del Mayab

no haya “jeroglifos” y que en las otras la escritura

esté cubierta por la sábana oscura del idioma ajeno

 

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todos hemos escrito un par de líneas junto a un juego de pelota:

quieren ser celebratorias inaugurales boquiabiertas

pero tarde o temprano el calor nos hace desistir

y nos recuerda que la prosa tiene mosquitos y avispas

tampoco lo sabía el hombre blanco

que perforó la península (a base de consignados arrebatos)

hasta que bajo sus ojos azules se extendió el mar verde de Yucatán

el calor del mediodía debió ser el mismo que el de ahora

no encajado en la cabeza sino licuándose en la sangre

cuando regresó a la hacienda se deshizo en admirada poesía

(tanto como puede hilvanar unos versos un espíritu de fuego)

Catherwood (atado a alguna hamaca por la fiebre)

le contestó que estaba romantizando

(antes) la mirada no romantizó

barrió las ciudades del norte y abandonó las del sur

a su frágil destino de caliza

 

toco los siglos bajo mis manos pero la piel sólo responde al instante

y lo que huelo y escucho pende de los espejos

(largas llamaradas de recuerdos falsos)

bajo del Templo de las Guacamayas y camino

(tras una cinta amarilla)

hacia unas ruinas que sí lo parecen

me detengo dentro de lo que fue ¿una cocina un cuarto?

bajo un nido de avispas como una lámpara de carbón

la raíz de una joven ceiba se encarna en la dulce carne de caliza:

esa sangre que detuvimos en su retorno a la tierra

(esa frágil composición a la que ordenamos detenerse)

y con amor del bueno (es decir con amor del malo)

le ayudamos a sostenerse con varillas y remozamientos:

un pasado tan glorioso no tiene permiso de volver a la selva

aunque ella (tibia y perfumada) lo esté llamando a largos gritos húmedos

 

Chichén para llevar

“Que es opinión entre los indios que con los Yzaes que poblaron Chichenizá, reinó un gran señor llamado Cuculcán, y que muestra ser esto verdad el edificio principal que se llama Cuculcán; y dicen que entró por la parte de poniente y que difieren en si entró antes o después de los Yzaes o con ellos, y dicen que fue bien dispuesto y que no tenía mujer ni hijos; y que después de su vuelta fue tenido en México por uno de sus dioses […].” Fray Diego de Landa

 

bajo el sol desmesurado del Mayab

aproveche su visita (barata) la guía explicada

“de la parte del mediodía vinieron a Yucatán

muchas gentes con sus señores”

barata la guía amiga el recorrido histórico

entre las notas tipludas de una marimba insistente

los niños juegan con unos silbatos que imitan

el largo grito del jaguar pero sólo consiguen

el quejido de la urraca a medio agonizar

me quedan dos en mi grupo de español anímate amiga

“y dicen que estas gentes anduvieron durante años por

los despoblados de Yucatán”

some missunderstood no no thank you

dice con firmeza una voz femenina

mientras la fila hacia la entrada engorda como una boa indigesta

 

Claudina Domingo (CDMX, 1982).

los itzaes adquirieron una nueva y brillante deidad

(¿quién podría mantenerse incólume frente a los colores

y la lengua bífida de Quetzalcóatl?)

¡últimos lugares amiga para el recorrido histórico

te vas a perder leyendas y antropología!

¿pero es que no son lo mismo?

¿acaso hay antropología que no sea un cuento de hadas

encuerado bajo los ojos del estructuralismo?

¿existe una leyenda que no pretenda contar toda la verdad

y nada más que la verdad?

 

but where are we going to pay the tickets

its not the same salesman?

si todo fuera tan fácil como tener que pagar

la mitad de la entrada en una taquilla y la otra en una distinta

la historia de México sería distinta

pero “la historia de México es una broma rebuscada”

te dices a la altura de tus metáforas más estropeadas

y siempre (siempre) a la altura inversa de la tierra natal escurridiza

de tus ancestros verdaderísimos que buscas

por las pirámides de todo el territorio

amiga última oportunidad para el recorrido

en doscientos te lo dejo:

lo malo de las últimas oportunidades en estas tierras

es que nunca son la última

siempre renacen resurgen

como los guerreros mitológicos a los que ni fuego

ni enfermedad ni hambre consumían

llévate los aretes para tu cara chula mira barato cuarenta pesos

frente al Castillo (ese lento ciclorama que todos quieren en sus vacaciones)

una coreana vuela como un pájaro para la foto

y otra mujer con acento norteño pide que repitan la toma porque sale panzona

“reinó un gran señor llamado Cuculcán

y dicen que entró por la parte del poniente

y difieren de si entró antes o después de los itzaes o con ellos”

un llavero una artesanía del pueblo maya

los dioses deben estar exultantes: nunca había sido tan colorido

tan ruidoso tan variopinto el corrillo de adoradores

¿todavía bajará Kukulkán por los dinteles?

llévate unos aretes morena para tu cara chula

¿y si eres un dios que de pronto necesita silencio

para llorar sangre viruela y olvido?

seguramente te resguardarías en el Anexo de los Tigres

donde un grupo de gringos viejos escucha con mucha atención

in what manner this people knew how to find Venus in the sky

and how advanced for their time were mayas when calculating

its exact time of appearance

Venus (Quetzalcóatl) Kukulkán

el amor como la guerra florida

la guerra como el amor a la guerra

lo mayas (piensas) siempre son muy advanced for their time

vanguardistas del pozol y el pibil que

en un arranque de inspiración levantaron un juego de pelota

en donde es imposible jugar a nada que no sea al fusilamiento

(quizá también en esto fueran vanguardistas y utilizaran de paredones

estos dos enormes muros) but of course without rifles

the players of the Pelota Game were very skillful athletes

great warriors “no gracias” respondes con tu chulo hermoso

acento del altiplano (juntando las consonantes como si fueran cabezas decapitadas)

 

“in general the facades were not so elaborately ornamented

as some we had seen”

¿no vas a querer la guía histórica? todavía tengo un lugar

unos aretes morena para tu cara chula tengo muchos colores

imposible entre tanta gritería

imaginarte el cielo y la tierra de entonces

o el que le llegó de refilón a John Stephens

seguro se detuvo donde estoy (sombra de mi sombra)

y también quiso imaginar

la vida o la muerte (tan detallada en un esmerado zompantli)

que algún día fue la base para un tzompantli original

la verdadera naturaleza muerta prehispánica

el rosario sin misterios ni avemarías

¡qué vista aquella vista! (y te relames la imaginación)

qué paisaje el que apareció ante los ojos de Fray Diego de Landa

(acostumbrado a la sangre y las moscas

de los empalamientos y la inquisición) pero tan virgen de tzompantlis

tan puro su estómago de antropofagias

dos por cuarenta los llaveros

tan incapaz de asesinar a sus niños ni arrancar el corazón a los soldados

bonitos chula los aretes ¿no vas a llevar pa México?

pasas de nuevo entre el laberinto de arios untados en bloqueador solar

como tortillas de harina en manteca

y al fin das entre la muy tradicional artesanía de fibra de vidrio

con un cenote: un agujero lleno de agua verdosa al que se asoman

unos niños y algún distraído

“echaban también muchas otras cosas de piedras de valor

y que tenían preciadas y así (si esta tierra hubiera tenido oro)

fuera este pozo el que más parte de ella tuviera”

un guía acreditado mezcla en sus asombrosa perorata a Kukulkán con Mictecacíhuatl

el Popol Vuh con el big bang y te echa una mirada airada porque sigues

de pie (ahí) viendo el agua sin pagar por sus palabras

 

el cenote: sus dinteles claroscuros como dientes cariados

que alguna vez recibieron para su hambre mesoamericana (but of course)

little escuincles pintados de azul para que Chaac también llorara

y que seguramente flotaban podridos después

a menos que los echaran envueltos en un tamal de piedras

que no fueran caliza

so mayan people do really believe they were communicating

with Lords of Xibalbá

¿pero de dónde algo más que la etérea caliza?

miras a tu alrededor pero el cemento es demasiado (demasiado) reciente

te alejas pensando qué misterioso asunto el de los cuerpos que flotan

o se hunden amarrados a un gran trozo de jade…

hola chula hermosa los aretes baratos para tu cara morena

(al menos déjame invitarte una malteada)

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