En el marco de la Feria Internacional de la Lectura 2025, le fue conferido el Premio de Periodismo Cultural a Enrique Mendoza, cuyas labores informativas las ha ejercido en el Semanario Zeta de Tijuana. Con anuencia del ganador, a continuación reproducimos las palabras emitidas la noche del lunes 24 de marzo:
Discurso de aceptación del Premio Nacional de Periodismo FILEY 2025
Permítanme a continuación compartirles algunas reflexiones en torno al ejercicio periodístico, desde mi punto de vista desde en Tijuana formado en las últimas dos décadas.
Primero, el periodismo cultural también es un ejercicio para conservar la memoria y no olvidar a nuestros 171 periodistas asesinados desde el año 2000 a la fecha, en el ejercicio de su labor periodística, de acuerdo con la organización defensora de la libertad de expresión Artículo 19; de los cuales 3 sucedieron en el último año de gobierno de Ernesto Zedillo, 22 en el sexenio de Vicente Fox, 48 en el mandato de Felipe Calderón, 47 durante la administración de Enrique Peña Nieto, igualmente 47 comunicadores fueron privados de la vida en el sexenio de Andrés Manuel López Obrador; y 4 periodistas han sido asesinados en los primeros cinco meses de gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.
Algunos de los colegas asesinados eran nuestros entrevistados en las secciones de cultura o suplementos, como Javier Valdez, cofundador del Semanario Ríodoce de Sinaloa, por sus libros, sus crónicas, sus investigaciones; con algunos fotógrafos acudimos a hacer alguna entrevista con algún escritor o artista; otros de ellos, en su calidad de directores de diversos medios de comunicación, autorizaban suplementos o la cantidad de páginas de cultura en un periódico, por ejemplo. Otros eran colaboradores o grandes lectores, como Francisco Javier Ortiz Franco, editor de ZETA asesinado el 22 de junio de 2004.
El asesinato de periodistas en nuestro país es también un reflejo del horror y la hecatombe que vive México con los miles de desaparecidos, de las narcofosas, los campos de exterminio clandestinos; la tragedia parece no tener fin. Pero no debe normalizarse el asesinato de periodistas. Por el contrario, el Estado mexicano, independientemente del color del partido en el poder en turno, debe combatir real y urgentemente el asesinato y agresiones contra periodistas en México. De acuerdo con Artículo 19, “98% de los crímenes contra periodistas queda en la impunidad”. La impunidad es el principal estímulo para los criminales. Desde el periodismo cultural, tampoco debemos olvidar a nuestros colegas comunicadores asesinados de México. El gobierno federal en turno debe esclarecer los asesinatos de comunicadores y que los culpables paguen por sus crímenes.
El periodismo cultural también cuenta la historia de un país, de un estado o ciudad, a través de sus escritores o artistas de las diferentes manifestaciones artísticas que lo abordan o recrean con sus lenguajes o propuestas estéticas. Por eso, recibir el Premio Nacional de Periodismo FILEY 2025 es un estímulo para continuar contando la historia y los rostros de Tijuana y Baja California, a través del periodismo cultural, cEnriqon los artistas, escritores y autores de diversas disciplinas como protagonistas.
Estoy convencido de que el periodismo cultural es una excelente oportunidad para documentar y contar la historia de una ciudad, como por ejemplo Tijuana y un estado fronterizo como Baja California, a través de sus artistas, escritores y autores de diversas disciplinas artísticas que recrean o interpretan con sus lenguajes estéticos y propuestas la migración, vida cotidiana, narcotráfico, homicidios, discriminación y otras violencias propias de la frontera en las últimas décadas, que se reflejan en sus libros, en sus pinturas, en sus escenificaciones y en sus manifestaciones artísticas.
Recibir el Premio Nacional de Periodismo FILEY 2025 al ejercer el periodismo cultural en Tijuana, es significativo porque este certamen que organiza la Universidad Autónoma de Yucatán, a través de la Feria Internacional de la Lectura, y Manos Libres Periodistas, tiene la vocación de valorar y reconocer a los periodistas culturales de a pie, en los 32 estados del país.
México es un rompecabezas de 32 piezas, todas son importantes, valiosas e interesantes, desde Baja California hasta Yucatán, pasando por Ciudad de México y todos los estados que componen nuestra nación. Contar la historia de cada ciudad o estado desde el periodismo cultural es crucial para preservar la historia y reconocer la riqueza artística y cultural de cada región. Si faltara una pieza de las 32 que componen el crisol, el patrimonio artístico estaría incompleto. Ahí radica también la importancia del periodismo cultural en las 32 entidades federativas del país. Es decir, las historias, crónicas, entrevistas o reportajes sobre la producción cultural de las diversas disciplinas artísticas en cada ciudad, cada estado, cada región, enriquecen el patrimonio artístico y cultural del país.
Desde el periodismo cultural, cada pieza sobre nuestros creadores artísticos contribuye a documentar y narrar la historia de nuestras ciudades y de nuestro tiempo.
El periodismo en general y cultural en particular son también sinónimo de investigación, crítica y denuncia, sellos distintivos de Semanario ZETA. Por eso, recibir el Premio Nacional de Periodismo FILEY 2025 es también un estímulo para continuar ejerciendo la crítica, la investigación y la denuncia, siempre con pruebas y argumentos sobre las prácticas de corrupción y rendición de los funcionarios públicos culturales, de los tres niveles de gobierno, municipal, estatal y federal, indistintamente al partido político.
El periodismo cultural ha sido mi mejor trinchera. Gracias al periodismo cultural que me ha permitido contar una parte de la historia de Tijuana y Baja California. Luego de recibir el Premio Nacional de Periodismo FILEY 2025 continuaré ejerciendo esta profesión desde el norte del país, con la responsabilidad que implica este reconocimiento.
Gracias a la UADY, la FILEY y Manos Libres Periodistas. Gracias a todos por acompañarnos esta noche.