Raúl Ferrera-Balanquet exhibe su “Rasgada memoria”

La exposición "Rasgada memoria", de Raúl Moarquech Ferrera-Balanquet, se inauguró el 14 de junio de 2025 en Silvestre Café Galería. A continuación, publicamos el comentario y análisis crítico del autor e investigador nicaragüense Gabriel Pérez acompañado del registro fotográfico de Aldo Leal Larroa...

La exposición “Rasgada memoria” se inauguró el 14 de junio de 2025 en Mérida, Yucatán, México. A continuación, publicamos el comentario crítico del autor e investigador nicaragüense Gabriel Pérez.

Fotos: Aldo Leal Larroa*

Raúl Moarquech, nacido en Habana en 1958, es un artista interdisciplinario, curador y académico. En la superficie, su trabajo artístico e investigativo explora la estética decolonial, las identidades afrodiaspóricas y las narrativas transfronterizas. Pero, de manera más profunda, Raúl Moarquech es una institución. Su presencia encarna archivos, testimonios, experiencias y una amalgama de conocimientos anclados en la crítica de todos los poderes coloniales. Platicando con él, es fácil notar como casualmente menciona su amistad y afecto con los artistas y pensadores más importantes de América latina, como Enrique Dussel, Walter Mignolo, Coco Fusco, Pedro Pablo Gómez, Felix Gonzalez-Torres y Kency Cornejo.

La exhibición Rasgada Memoria, curada por la artista mexico-cubana Marian Rodríguez, está divida en dos salas que abarcan el Silvestre Café Galería (Calle 61 #433 x 44 y 46, Centro Histórico de Mérida). La primera sala muestra una serie de intervenciones en fotografías análogas. La serie se llama Intervenidas (2004-2025), y consiste en trabajo creado desde el 2003 hasta el presente. Las fotografías retratan personajes y edificios, intervenidas con un punzón de punta seca, herramienta para rasgar en láminas de cobre para grabados, acuarelas, y collage, resaltando decoraciones ancestrales y geométricas. Las líneas demarcadas, que se asimilan a la técnica del grabado, trazan los rostros y edificaciones de las fotografías análogas en blanco y negro.

El creador cubano-americano radicado en Mérida comenta que la técnica fue inspirada en el ejercicio experimental de “rayar” directamente los rollos de películas, para así proyectar imágenes más fantásticas. Este es un claro ejemplo de la dirección interdisciplinaria del artista, en donde se combinan elementos de la fotografía, el collage, la pintura, el grabado y la intervención espontánea en el material, para así transformar la naturaleza infinitamente reproducible de la fotografía en un objeto único que solo puede existir en un punto fijo.

La segunda sala muestra la obra titulada Soldados de la Memoria (2010-2025) y ofrece a una instalación de fotografías y un cortometraje del mismo nombre. El cortometraje juega con la relación amorosa homosexual entre dos personajes que simultáneamente sucede en el presente contemporáneo y en el pasado periodo clásico maya. En las fotografías, múltiples enmarcadas y algunas fotografías más amplias, se encuentran dos personajes en uniforme de guerreros mayas posando con grandeza entre las ruinas urbanas modernas de templos antiguos. Por un lado, la obra busca introducir una dimensión homoerótica-critica a las narrativas mayas, y por otro buscan abrir una conversación, anclado en la simbología ancestral, entre el presente y el pasado para así criticar al hetero-patriarcado presente en las narrativas identitarias.

Esta exhibición es un ejemplo puntual de una tendencia y necesidad decolonial en el arte contemporáneo. Por decolonialidad nos referimos al impulso estético y conceptual por criticar y desmantelar las narrativas dominantes impuestas por la colonialidad. La pregunta ahora es, ¿Qué relación tiene la colonialidad con el arte contemporáneo? La respuesta la conseguimos en la presentación del libro de Raúl Moarquech, Aestesis Decolonial Transmoderna Latinx_MX (2019), libro publicado gracias al apoyo del programa FONCA 2017, y se presentó en Galería Silvestre. Durante la conferencia, el creador nos recuerda que la colonialidad es una imposición temporal, espacial, geográfica e identitaria a favor de los poderes y anhelos eurocentristas.

Como respuesta, para Raúl Moarquech, la identidad artística transfronteriza ya sea Caribe-México o México-Estados Unidos, son sitios fundamentales para crear un nuevo pensamiento propiamente local y para criticar los discursos hetero-nacionalistas, racistas y extractivistas que provienen del Norte. Específicamente para la región de la peninsular maya, el artista plantea que la colonialidad se puede encontrar en el pénsum universitario para las artes, en la dinámica paternalista proveniente de los letrados del centro de México, pero también inclusive encontramos colonialidad en las propias narrativas sobre la mayanidad que excluyen la influencia caribeña, las sexo-disidencias y las expresiones menores contra-institucionales.

Marian Rodríguez agrega que “esta muestra nos recordó nuestro compromiso con el arte que cuestiona e interpela discursos dominantes desde la intelectualidad y la sensibilidad. La dimensión académica de los proyectos presentados por Raúl Moarquech nos reabre la conciencia a procurar acoger este tipo de propuestas sin llegar a replicar dinámicas excluyentes, elitistas o de inclusión simbólica”. Efectivamente, la exhibición genera muchas preguntas que se tendrán que seguir consultando y que pueden ir constituyendo una serie de herramientas o armamento teórico para pensar el impasse colonial y el papel que puede jugar el mundo del arte para ofrecer una salida.

Galería Silvestre es el lugar ideal para mostrar esta exhibición. Rodríguez comenta que “nuestra misión en Silvestre es potenciar y sostener propuestas de arte que pongan en jaque lo convencional desde la visión colectiva horizontal. Buscamos impulsar la participación de artistas variados, aportando a la latencia de la escena cultural a través de muestras, encuentros, redes de colaboración y recreación.” La programación de Silvestre reafirma su compromiso, a veces explícito y a veces subliminal, de romper con las tradiciones elitistas del cubo blanco, y proponer un espacio amigable, vivo y responsable con la escena a la que pertenece.

Finalmente, la estética decolonial no siempre tiene que ser espectacular como una cabeza olmeca destrozando un tesla. También puede anclarse en la reflexión íntima, en la nostalgia, y en revisitar el archivo personal e histórico. En ambas salas de la exhibición encontramos un aura de recuerdos, deseos y sueños. Es decir, cuando la colonialidad se ejemplifica en la amnesia, ya sea en el olvido intencional de la identidad personal o en la incapacidad que tiene una institución de aprender: el acto de archivar, recordar y re-imaginar el pasado se vuelven actos que tienen el potencial generar una ruptura en la fábrica de la colonización. Así despertándonos del sueño e invitándonos a resignificar el presente.

*Aldo Leal Larroa (CDMX, 1985) es artista interdisciplinario, fotógrafo, videasta y desarrollador de contenido. Estudió en ESAY, Mérida y La Esmeralda, CDMX. Desde 2014 hasta 2018 trabajó como documentalista ecológico en Rio de Janeiro, Brasil. Actualmente es profesor en la Universidad de las Artes de Yucatán.

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