Malva Flores vs. la crítica literaria académica

En su texto, Ricardo E. Tatto comenta "Manual para el crítico literario en emergencias", de Malva Flores, una clara apuesta ensayística por la sensibilidad estética, el humor y la libertad de criterio. Una lectura provocadora y necesaria que defiende la crítica como espacio de resistencia... ¡No dejes de leerlo!

Una reseña de “Manual para el crítico literario en emergencias”, de Malva Flores (UV/El Equilibrista)

Con una mezcla de lucidez, ironía y vitalidad ensayística, Malva Flores entrega en Manual para el crítico literario en emergencias una obra que se aleja de los protocolos académicos para regresar a una crítica literaria viva, libre, valiente. Coeditado por la Universidad Veracruzana y El Equilibrista, este volumen combina la reflexión teórica con la experiencia personal para preguntarse, desde la urgencia: ¿cómo seguir leyendo y ejerciendo la crítica en un tiempo donde las ideologías, los afectos y las identidades parecen condicionar todo juicio?

La obra parte de una escena aparentemente doméstica pero profundamente simbólica: una mudanza repentina obliga a la autora a elegir qué libros conservar. Ese gesto mínimo se convierte en el punto de partida para pensar la crítica como un acto de selección, de amor, de memoria. No se trata solo de qué libros se salvan, sino de por qué. De ahí surge el tono del libro: íntimo, beligerante, nostálgico, sardónico y combativo a la vez.

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A lo largo de cinco bloques temáticos —La emergencia, Lo único que importa es la escritura, Lee y combate a los teóricos en el poder, Salva lo que te salve y Contra el olvido—, Flores plantea una crítica a la crítica, una defensa del juicio subjetivo bien fundado, frente al mar de fórmulas teóricas repetidas y una corrección política que, a su juicio, empobrece el pensamiento literario. Rechaza la idea de que el crítico deba subordinarse a discursos externos —ya sean identitarios, institucionales o ideológicos— y recupera la figura del lector apasionado que se atreve a decir: esto me importa, esto me conmueve, esto no.

Malva Flores reivindica una crítica literaria que no pierda de vista la escritura como centro, y que no tema discrepar o disentir. El manual no ofrece técnicas sino posicionamientos: frente a la asepsia metodológica, ofrece emoción y riesgo; frente al análisis despersonalizado, propone la memoria como brújula; frente a la crítica sumisa, lanza una invitación a la irreverencia intelectual. Baste leer el siguiente fragmento para darse idea del tono frontal que maneja en sus aseveraciones ensayísticas:

Hoy, la crítica brilla por su ausencia y solo aparece en la extraña forma del elogio, pues prácticamente hemos prohibido todas las palabras que demuestran que algo está mal escrito o pensado: te pueden caer con picahielos si te atreves a juzgar a algún autor –o autora, sobre todo– que no haya tenido la desgracia de nacer como conspicuo –y malvado, sobre todo malvado– ejemplar de la raza blanca. No importa cómo escriba: lo que importa es su identidad y todas las particularidades que, ajenas a la literatura, pertenecen más bien a la biología, la medicina, la sociología o la antropología. En mi imposible Manual, cuyo destino entre los universitarios sería el fuego o el desdén, escribiré lo contrario: No debe importar su identidad. Lo único que importa es cómo escriba.

La autora, Malva Flores (Ciudad de México, 1961)

En su estilo se percibe la herencia del ensayo latinoamericano más potente —el de Paz, Borges, Monsiváis, Poniatowska—, pero también una mirada contemporánea que dialoga con las tensiones actuales del medio cultural: la cancelación, la autocensura, la estetización de lo político y la vacuidad de ciertas modas críticas. El resultado es un libro generoso y frontal, que interpela tanto al lector como al crítico, al editor como al maestro de literatura.

Lejos de ofrecer una receta o una ideología cerrada, Manual para el crítico literario en emergencias es una brújula afectiva e intelectual. En tiempos donde leer se ha vuelto también un acto político, Flores apuesta por la claridad, la sensibilidad estética y la libertad de criterio. Una lectura estimulante, provocadora y necesaria, que defiende la crítica como espacio de resistencia y como arte de la atención.

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