28 de junio de 1967. Biloxi, Missisippi. Jayne Mansfield, su abogado, su chofer, tres de sus hijos y sus perros viajan por la carretera rumbo a Nueva Orleans hasta que su carro se impacta con la parte trasera de un camión, causando la muerte de los pasajeros del asiento de adelante, en este caso, los tres adultos. Es el fin de una historia pero el comienzo de otra…
My Mom Jayne es un documental dirigido por Mariska Hargitay, mejor conocida por su papel de la detective Olivia Benson, protagonista de la serie Law & Order: Special Victims Unit y, para quienes no lo saben, hija de Jayne Mansfield. Mariska es sobreviviente de dicho accidente del que salió sólo con un golpe en la cabeza, mientras que sus dos hermanos resultaron con heridas también leves. Y es justamente este suceso el punto de partida del documental, pues ella tenía sólo 3 años en ese entonces y no sólo no tiene recuerdos de ello, sino tampoco de su madre por lo que, desde un inicio, al espectador se le hace saber que Mariska busca conocer a la mujer que le dio la vida y, para ello, recurre a quien tiene a la mano, en este caso sus hermanos Jayne Marie Mansfield, Mickey Jr. y Zoltan Hargitay y Tony Cimber, así como su madrastra Ellen Hargitay y Raymond Strait, el secretario de prensa de Jayne y que posteriormente, se convirtió en su biógrafo.
La parte inicial de este documental nos presenta a Vera Jayne Palmer, nacida en Pensilvania y que desde muy pequeña tenía inquietudes artísticas. Aunque a los 17 se casó con Paul Mansfield, padre de su hija mayor, eso no detuvo sus ansias de incursionar en el espectáculo, por lo que tomó a su esposo y su hija y se mudó a Texas para prepararse y después a Los Ángeles para darse a conocer. Una vez que llegó a la Meca del cine logró ser portada de Playboy y llegaron las audiciones, logrando ser contratada por Warner Brothers (recordemos que en aquellos tiempos, los actores y actrices eran exclusivos de los estudios) y comenzó su ascenso hacia el estrellato, trabajando en la obra de Broadway Una mujer de cuidado y repitiendo ese rol en la versión cinematográfica de dicho título.
Todo ello mientras se iba forjando una imagen de símbolo sexual, siendo la competencia directa de Marilyn Monroe, quien trabajaba para otro estudio. Pero no sólo se nos hace un recuento de su carrera, sino de su vida sentimental y los cambios que experimentó, ya que Jayne se divorció de su primer marido y conoció a Mickey Hargitay, un fisicoculturista de origen húngaro que ganó el título de Mister Universo, con el que se casó y tuvo 3 hijos, los cuales crió con su nueva esposa una vez que quedaron huérfanos de madre. Pero esto es lo que el grueso del público sabe, por lo que Mariska va más allá.
A través de una exhaustiva investigación, digna del personaje que interpreta en la pantalla chica, Mariska se sumerge en la búsqueda de toda aquella información que la ayude a entender quién era tanto el personaje público como la mujer de carne y hueso que era su madre. Es por eso que recurre a pietaje de entrevistas televisivas, apariciones en el cine, artículos de periódicos y revistas además de biografías no oficiales, todo esto con el fin de ir construyendo una imagen de ella ya que Mariska no confía en lo poco que recuerda de ella, ya que considera que es probable que muchas de esas memorias sean creadas -quizá por esa razón recurre a recursos visuales que le dan un toque etéreo a lo que guarda de su madre, casi como si fuese un sueño-.
Este material se complementa con los relatos de Jayne Marie, Mickey Jr. y Zoltan que, aunque en un principio se muestran reacios a hablar, se deciden a hacerlo con el ánimo de responder todas aquellas interrogantes que pueda tener su hermana menor. Y es aquí donde el documental toma un giro por demás interesante, ya que se convierte en una historia de vida y adquiere un tono intimista pues Mariska abre su corazón y comparte lo que fue su vida al crecer dentro de una familia en la que su madrastra Ellen llevó a cabo el papel de la madre de tres niños a los que crió como suyos por amor al que fue su esposo, Mickey Hargitay, cuyo mundo giró en torno a sus hijos como alguna vez giró en torno a Jayne, a la que, como todo parece indicar, amó profundamente y en nombre de ese amor toleró varias situaciones, las cuales quedan expuestas en este trabajo.
Es así como se nos habla de los secretos que existen, si no en todas, en la gran mayoría de las familias, las consecuencias que traen estas verdades ocultas que derivan en decisiones que los adultos toman pensando en el bien de los niños, pero que determinarán en gran medida su personalidad y, sobre todo, su destino. Hay una parte del documental en la que Mariska recuerda que, alguna vez, su padre le dijo que jamás leyera libros o publicaciones relacionados con su madre pero esa curiosidad y hambre de saber más y más, la lleva a descubrir misterios acerca de sí misma y de su familia, y una vez que lo hace, es como si todo fuese cayendo en su lugar.
My Mom Jayne es un documental con un excelente ritmo que va llevando al espectador por una montaña rusa de emociones, pero con una cuota justa de drama. Está compuesto de revelaciones sorprendentes además de momentos conmovedores, como las confesiones entre hermanos y los sentimientos que salen a flote al revivir el pasado, como Zoltan explicándole a Mariska la forma en que la encontraron tras el accidente. Sin duda, lo más entrañable, es esta hija que, lejos de idealizar a su madre y verla con este halo de glamour de estrella hollwoodense, llega a la conclusión de que era un ser humano incomprendido por la industria ya que nunca quisieron tomar en serio a esta mujer que era músico (tocaba el piano y el violín de manera sobresaliente) y políglota (5 idiomas en total) , aunque siempre fue presentada como “la rubia tonta” y que, al acercarse el declive de su carrera, tocó fondo, si bien en medio de todo ello, siempre tuvo un lugar en su vida para sus hijos a pesar de que sus relaciones amorosas fuesen fallidas.

También vemos cómo es que Mariska, al iniciar su paso por la farándula, intentó distanciarse de la imagen de su madre pero, con el paso del tiempo, comprende quiénes son ambas y de dónde vienen, logrando establecer una conexión con ella y dejar de verla como un ser lejano o ajeno. Este documental fue presentado en la más reciente edición del Festival de Cannes recibiendo excelentes críticas, siendo una muestra de cómo las heridas emocionales, por muy grandes y viejas que sean, sanan siempre y cuando haya perdón y, sobre todo, muchísimo amor, el cual puede llegar a aminorar el dolor de las pérdidas a tan temprana edad.
Es también un ejemplo de cómo saber la verdad puede impactar a un ser humano y la consiguiente liberación que ello trae, un sentimiento incomparable. My Mom Jayne tiene una excelente factura técnicamente hablando, y es aún más encomiable el esfuerzo realizado por una directora que debuta en este rubro, pero más que ello, es una carta de amor de una hija hacia su madre, a la que ahora es capaz de ver a través de los ojos de la compasión y con una ternura que desarma hasta al más duro. Así es como luce un producto hecho con y desde el corazón.
My Mom Jayne. Mariska Hargitay. 2025. Estados Unidos. HBO Documentary Films/Mighty Entertainment.

