In memoriam, Hernán Lara Zavala (1946-2025)
Para mi admirado y querido amigo:
Un poco sosegado ya, pero no menos melancólico por la partida del gran escritor Hernán Lara Zavala, acaecida el 15 de marzo de 2025, viene a mi mente el recuerdo de cuando le conocí personalmente:
Corría el año 2017, fue en el I Coloquio de la Red de Bibliotecas y Archivos del Centro Histórico de la Ciudad de México, en El Colegio de las Vizcaínas; en ese momento yo era Coordinador de Patrimonio Documental y no había podido contactarlo; gracias a la intervención de José Antonio Lugo, un amigo en común (y quien también fuera escribano de Juan García Ponce), al fin pude contactar a Hernán directamente para invitarlo.
Acudió puntual a la cita, elegantemente vestido -siempre que lo vi fue así-, su porte, sus maneras de forma y fondo lo fueron; me tocó ser su anfitrión, la foto al calce de este escrito da cuenta de ese momento. Hernán nos habló de la importancia de las bibliotecas y archivos para los escritores, haciendo referencia a la querencia de su península querida y la ciudad de México donde nació, igualmente inmensa para su vida.
No cobró un solo centavo por su participación, pero le entregamos un paquete de libros como signo de nuestra gratitud. Al vuelo le comenté mi admiración por la obra de Juan García Ponce y quedamos de conversar después.
Tuve la fortuna y privilegio de realizar la curaduría de la exposición “Carlos Monsiváis y Juan García Ponce: Vasos comunicantes en el arte y en la literatura” en el Museo del Estanquillo en el 2022. Ahí tuve el gusto de conversar de nuevo con Hernán sobre la obra de JGP, quien fue su gran amigo y a quien admiraba por su literatura, crítica de arte y convicción por la vida. Les comparto un video de la entrevista que Hernán nos brindó en su casa, un hermoso espacio con sus libros y cuadros; recuerdo que en esa ocasión acudimos el camarógrafo y yo únicamente. Hernán, como siempre, fue generoso en la conversación, desplegando sus conocimientos y sabiduría con la única pretensión de compartirlos.
Serían varias oportunidades las que tuvimos Vania Monserrat Sierra Pallares y yo de compartir el pan y la sal con él; particularmente le agradecí que haya brindado a mi pareja, Vaniamor, un trato de privilegio. También evoco aquella ocasión en casa de Eloy Tarcisio, admirado artista y querido amigo, después de la presentación de un libro en la Feria de Coyoacán, nos trasladamos para convivir y brindar. Fue una noche memorable con amigas queridas y colegas entusiastas. Hernán era un excelente conversador: todos conocíamos su talento y trayectoria; invariablemente tenía una gran felicidad de estar rodeado de gente querida.
No pretendo narrar aquí cada encuentro con Hernán, muy respetado como escritor, pero sobre todo, querido por quienes le conocieron. Al menos Vania y yo, llevaremos como algo muy preciado en nuestras vidas el haber tenido el alto privilegio de su querencia y saber. En tu honor, firmo este escrito como Ángelo Amozorrutia, pues fue sugerencia tuya, cuando generosamente comentaste mi novela “Ficción de la inocencia”.
Gracias, Hernán querido.