¿Vaquilla sagrada o becerro de oro? Un manual práctico para recibir el aplauso de sus impares en el mundillo de la literatura provinciana. Siga al pie de la letra todos los pasos, pues la gloria literaria se encuentra a la vuelta de la esquina.*
-Olvídese de estudiar literatura, tomar talleres, leer o siquiera escribir. Usted dedíquese a troquelar billete, pues le servirá más adelante…
-Cuando haga carrera y tenga suficiente capital, dos pensiones y fondo de ahorro para el retiro, entonces decida un día ser escritor, como se decide un día aprender manualidades.
-Ahora sí, inscríbase a un taller, hágase amigo del tallerista, rodéese de escritores que sí tengan trayectoria y obra publicada.
-Una vez que sea amigo de la fauna literaria de escritores locales, invítelos a comer cortes finos y buenos cocteles, usted les aportará lo único que ellos no tienen: dinero.
-Autopublíquese. Para eso es el dinero, no importa que usted nunca haya tenido el aval de una beca, ganado un concurso, premio o la aprobación de la crítica especializada. Lo esencial es tener algo para mostrar.
-No importa si usted regala la mitad del tiraje a todo mundo, diga que sus libros están agotados e inmediatamente autopublique otro y otro. Hay muchas “editoriales” que se prestan para maquilar libros que nadie lee ni leerá nunca.
-No sea egoísta. Usted que tiene mucha pasta, podrá financiar las antologías y libros de sus amigos (siempre y cuando lo incluyan en el prólogo o la cuarta de forros, por supuesto).
-Haga muchas relaciones públicas, muéstrese generoso. Antes de que se de cuenta usted estará con la crema y nata literaria de su localidad, pues todos necesitan un mecenas.
-Continúe autopublicándose, dos libros al año ayudan mucho a que su ascenso en las letras sea meteórico, con tantas publicaciones sin duda usted parecerá un escritor superdotado.
-Pague viajes a ferias, stands y cuanta presentación le sea posible erogar de su bolsillo. Tener presencia es fundamental aunque usted sea un ilustre desconocido, si hay asistencia o lectores es lo de menos.
-Siga invitando a cenas y comidas suntuosas, en especial a aquellos que le ayudarán a legitimar su nueva identidad como escritor de altos vuelos.

-De ser necesario, contrate “negros literarios”, escritores fantasmas y demás amanuenses. La producción y la autopublicación nunca debe detenerse, remunere reseñas a modo en la prensa, en especial si beneficia a su círculo íntimo de autores y columnistas sin ingresos.
-No perjudica contar entre sus caras amistades a algún anacronista de la ciudad, al jefe de literatura del instituto de cultura o la directora de la feria de su localidad. Aunque nadie patrocine o coedite sus libros, lo importante es el aura de legitimidad que usted habrá alcanzado.
-Una vez logrado lo anterior y debido a su ya venerable edad, usted estará en la antesala de ser homenajeado en alguna feria bananera de su localidad. No importa que no figure en el panorama de las letras nacionales, se trata de darse palmadas en la espalda y mirarse el obligo, no de alcanzar la gloria literaria.
-Un día, sus amigos escritores, en especial los más colocados en las esferas políticas de la cultura paternalista, lo propondrán para un homenaje, medalla o premio. Usted reúne todos los requisitos: está betabel (en la tercera edad), cuenta con una veintena de autopublicaciones, es amigo de todos los que en verdad mueven los hilos y, lo principal, es cómodo para el gobierno en turno.
-¡Listo! Tendrá su homenaje, acudirán sus familiares, amigos, colegas y la prensa. No importa que no haya premio en metálico, total a usted le sobra la plata. Aunque no hayan leído ni uno solo de sus libros, todos estarán ahí para aplaudir y, por supuesto, bajarle el brindis y la cena.
-La consagración en el medio literario provinciano ha llegado, usted por fin es una vaquilla sagrada, o más bien, un gran becerro de oro…
*Nota bene: cualquier parecido con la realidad NO es mera coincidencia*

