El libro “Todos mis amantes” (2025), de Roxana Cortés, ganó el XXIV Premio Estatal de Poesía María Luisa Ocampo otorgado por el Gobierno del Estado de Guerrero, tierra natal de la autora. Aquí te presentamos una selección poética…
Óleo sobre el primer encuentro en un jardín de sentidos alterados
Te he encontrado.
María Casares
Era junio.
Lloviznaba.
Césped en el suelo.
Un árbol se acomodaba al verano mientras
la tersura de tu cuerpo recorría la ciudad a solas.

Visitamos la casa de un amigo en común.
¿Celebramos algo?
No recuerdo.
Las gotas iniciaban su despliegue.
Cuando me posé frente a ti, dije:
contémplame.
Te hice naufragar en mi fosforesencia,
hundirte en mis párpados llenos de glitter.
Olor.
No olvidaré ese olor.
Hueles a junio. Almizcle. Vainilla.
Te recuerdo como la caída de un fruto aún joven,
violentado por la fuerza de mi huracán escala cinco.
Él era jugar a la ruleta rusa
El único defecto que comparto con los hombres es el sexo.
La historia inicia: dos extraños en una habitación
contemplan su desnudez. Se conocen por el tacto.
Presionan el gatillo después de disponer una bala dentro del revólver.
Afuera llueve.
Un fino y delgado vidrio los protege de la locura.
No se mojarán porque su habilidad común es la mentira
y la regla es clara: no atarse nunca
inclinarse a la ruleta rusa por encima de la certeza,
por eso apuntan una y otra vez
y otra.
No se detienen.
Ellos bailan sobre el precipicio
y solo después,
se disparan.
Certificado ilegal de cacería
Juntos
nos volvimos asesinos.
Sharon Olds
Ningún papel certifica el derecho a la traición.
Antes de conocerte, fui educada en una escuela aeronáutica.
Yo era un piloto de caza que portaba un arma de doble filo.
A veces la disparaba contra mí misma.
Me arrojaba en un pozo profundo hasta oscurecerme de golpe.
Caía, como tú, en la deriva.
Me abrigaba por dentro el ansia del impacto.
Quería escuchar el colapso de un cuerpo sobre la tierra.
Cazarte me animaba a destrozarme en el aire,
y solo cuando el dolor perdía su gravedad,
gritabas:
amor, detente, ahora.
Intenté soltarte.
Quise romper el límite entre tu dermis y la mía,
pero disparé otra vez y el proyectil rozó tu cuello.
Créeme.
Hice todo para protegerte.
No pude.
Qué fracaso.
Cuánta derrota.
Lección de boxeo para desconocidos
En el amor, y en el boxeo
todo es cuestión de distancia.
Cristina Peri Rossi
De los dos, soy la única que accedió
con utensilios de cocina a la contienda.
Me dispuse a picar en trozos cada fruta,
una cebolla, incluso el tomate caduco.
Lo hice rápido.
Gancho. Gancho.
Upper. Upper.
En este ring llamado deseo,
la meta era una sola.
Ganar.
Cuando lo notaste, ya te habías
entregado a un éxtasis inhumano.
Estábamos en el ring,
en espera del último conteo.
Sin guantes ni vendas.
Cuerpo a cuerpo.
Boca a boca.
Gravitación de Narcisos
Siempre me pregunté
cuál fue tu deseo.
Louise Glück
Yo elevé a un hombre por el cielo,
también él me elevó,
quiero decir:
nos elevamos.
Adopté a un animal. Lo nombré Narciso.

Le arrojé migajas de pan en el estanque.
No lo toqué, tampoco interrumpí su sueño.
Etérea y milagrosa nadé en su masa de agua.
Sin víctima ni victimario,
fuimos el equilibrio perfecto:
dos amantes observándose
cara a cara.
Una mancha de sangre en una sábana matrimonial
Los seres que brillan
están llenos de mentiras.
Se comen unos a otros.
Anne Sexton
Apareció otra vez: fue directo a la llaga:
me tomó cual maniquí para luego desvestirme
mientras su aparición de incertidumbre
formaba estalactitas filosas en mi vientre.
Su dedo anular recorrió mi corteza.
Rosa, rojo, de nuevo rojo.
Afuera lluvia. Adentro ruido.
Otra historia de un equilibrista
resistiendo la caída.
Observo su escama entre mi dermis.
Estruja mi sexo en medio de su mano.
Sangra y resplandece. Él regresó.
Contemplo cuánto brilla.
*****


