Cuando se habla de literatura fantástica universal, la conversación suele volcarse hacia autores europeos o latinoamericanos. Sin embargo, mucho antes de Kafka, Poe o Cortázar, un erudito de la dinastía Qing ya había tejido relatos donde lo sobrenatural convive con la vida cotidiana con naturalidad desarmante. Se trata de Pu Songling (1640–1715), autor de Liao Zhai Zhi Yi, conocido en español como Cuentos fantásticos del estudio del parlanchín, libro que Perla Ediciones publicó en 2025 en una cuidada traducción de Laura A. Rovetta y Laureano Ramírez, con prólogo de nada menos que Jorge Luis Borges y epílogo de John Minford.
Lo que sorprende de estos relatos, escritos hace más de tres siglos, es su vitalidad. Fantasmas, demonios, espíritus zorro, cadáveres reanimados y metamorfosis imposibles irrumpen en escenarios comunes: la casa del campesino, la ruta del viajero, la alcoba del erudito. Lo extraordinario se desliza en la rutina sin estridencias, como si el mundo espiritual fuese una extensión lógica del humano. Esa fusión, entre lo tangible y lo fantástico, otorga a la obra un carácter atemporal.

Uno de los ejes más fascinantes es la figura del espíritu zorro (huli jing), criatura seductora que simboliza tanto el deseo como el temor a lo femenino. También abundan relatos donde un erudito se enamora de una joven para descubrir, tarde o temprano, que es un espectro. El efecto no es solo de miedo, sino de extrañamiento: el lector se pregunta qué tanto de la vida “real” es ilusión.
El humor y la ironía atraviesan las páginas. Lejos de presentarse como un catálogo solemne de horrores, muchos cuentos terminan con campesinos o personajes humildes burlando a demonios, riéndose de los poderes del más allá. Ese tono ligero y juguetón llevó a críticos modernos a describirlos como “cuentos de buenas noches para adultos”: piezas breves, ingeniosas y cargadas de simbolismo.
La edición incluye un conjunto variado de relatos donde se advierte la riqueza de la imaginación china clásica: “Nie Xiaoqian”, la historia de un amor imposible con un fantasma; “El pintor de dragones”, que mezcla arte y magia; “El monje que domaba tigres”, con ecos de leyenda budista; o “El zorro agradecido”, que recuerda los cuentos de hadas occidentales.
El índice revela un mosaico narrativo en el que cada pieza dialoga con mitologías, religiones y creencias populares, permitiendo al lector entrar en un universo lleno de matices. El impacto en la tradición china fue enorme. Los relatos se convirtieron en clásicos de referencia, pues no solo retratan lo fantástico, sino que esconden críticas veladas al sistema feudal y a la corrupción burocrática.

Lo fantástico aquí es también un recurso para señalar la fragilidad del orden social. En Occidente, su influencia llegó gracias a traducciones tempranas y fue refrendada por Borges, quien veía en Pu Songling un antepasado espiritual de la literatura fantástica moderna. Desde una perspectiva crítica, el Estudio del Parlanchín puede situarse como un laboratorio narrativo donde Pu Songling ensaya la tensión entre lo verosímil y lo inverosímil. Sus relatos no obedecen únicamente a la tradición del folclor oral, sino que establecen un modelo de cuento breve con estructura definida: introducción rápida, irrupción de lo sobrenatural y cierre moral o irónico.
En este sentido, anticipan el esquema del cuento moderno occidental. Asimismo, el recurso a la ambigüedad -¿es real el fantasma o una proyección del deseo?- conecta a Pu con corrientes críticas de la literatura fantástica (para mayores referencias consultar a Todorov y Calvino), lo que lo convierte en un autor clave para los hoy socorridos estudios comparativos.
La edición de Perla Ediciones confirma que estos cuentos no pertenecen únicamente a un archivo histórico, sino que siguen dialogando con nuestra imaginación. En tiempos donde lo real y lo virtual se confunden a diario, la posverdad narrado por Pu Songling resulta extrañamente contemporánea: un recordatorio de que la realidad siempre ha estado habitada por fantasmas, deseos y ficciones.

