El 25 de junio, Víctor Santana, subgerente del Fondo de Cultura Económica a cargo del sello editorial Tierra Adentro, emitió una queja ante el Órgano Interno de Control de la Secretaría de Educación Pública contra Paco Ignacio Taibo II, director del FCE, y una empleada del instituto que no quiere identificar. De acuerdo con Santana, la empleada emitió ofensas homofóbicas contra él en un chat de trabajo y Taibo II intentó revictimizarlo. En Soma – Revista Cultural, decidimos entrevistarlo para conocer su versión de forma directa…
Hola, Víctor. Primero que nada, ¿podrías contarnos qué ocurrió?
Durante una discusión de trabajo en un chat del FCE, una persona emitió ofensas homofóbicas contra mí. Después borró esas ofensas, pero dijo algunas más. Al ser increpada por un compañero, esa persona hizo críticas contra el FCE; preferiría no entrar en detalles, pues son penosos y ni siquiera sé si son ciertos. Al día siguiente busqué a Taibo, en privado, para preguntarle qué se haría al respecto. Me dijo que no había visto las ofensas homofóbicas, y una vez que las vio prometió tomar cartas en el asunto.

No ocurrió nada durante días, hasta que se anunció que habría una junta en la sede de Picacho. Una persona que estaría en la reunión me avisó que Taibo planeaba que la persona que dijo las ofensas homofóbicas y yo “hiciéramos las paces”. Tanto la persona que me avisó del plan como yo consideramos que sería un ejercicio de revictimización innecesario. No albergo rencor personal contra la persona que me ofendió, pero no tenía humor ni ganas de revivir la situación en ese contexto.
Le escribí a Taibo que no estaba dispuesto a participar en la revictimización, proponiéndole que mejor nos reuniéramos él y yo, en privado, para discutir qué podía hacerse en ese caso. En sí, como podíamos trabajar esa persona y yo sin exponerme a una situación similar. Taibo me dijo que yo no estaba en posición de decidir eso y negó que las ofensas fueran dirigidas contra mí. Fue entonces que decidí acudir a la Oficina de Representación del FCE para que remitiera al Organismo Interno de Control mi queja contra los dos funcionarios.

¿Cuál era tu relación con la persona que hizo la ofensa homofóbica y con Taibo II hasta entonces?
Con la primera persona la relación era bastante cordial, sin tener relación fuera del trabajo. Mientras que a Taibo lo consideraba un amigo cercano y entrañable. Taibo es un lector voraz de gustos peculiares, y esos siempre son los mejores. Sin su consejo, quizás no habría llegado a lecturas de obras que hoy me parecen fundamentales (como la trilogía Ciudades a la deriva de Stratís Tsirkas) o me habría tardado mucho en llegar a otros autores interesantes (John Dos Passos, David Peace, Samuel R. Delany, etc.).
He hablado con él de literatura muchísimas veces, es un lector inteligente y apasionado, de los que ya no quedan. Por eso fue que me pareció más ofensivo que Taibo pretendiera revictimizarme que la ofensa original.
¿Y cuál era tu relación con tus otros compañeros de trabajo?
Mi impresión es que, en general, bastante buena. Claro, en ocho años de trabajo he tenido muchas discusiones, incluso discusiones fuertes, algunas con Taibo mismo, pero jamás me tocó ver un acto de discriminación hasta ahora.

Dices que Taibo te caía muy bien, pero pusiste una queja contra él. ¿No es algo contradictorio? ¿No crees que sería mejor conciliar?
Taibo me caía muy bien y lo mismo te podría decir de su familia. Su esposa, su hija y su yerno, todos me parecen gente de primera. Lo mismo mis compañeros de trabajo en el FCE. Se trata de un equipo sólido con personas muy valiosas, en todos los niveles. Pero eso no supone una renuncia al trato digno en el trabajo.
Muchas personas LGBT+ somos insultadas enormemente a lo largo de nuestra infancia y juventud. Es terrible, espero que no les pase a las siguientes generaciones. Pero nosotros, quienes ya estamos grandes, no podemos permitir que se nos falte al respeto de esa manera y se nos exija aceptar una disculpa.

¿Hay algo más que no te guste del FCE y que te haya motivado a poner la queja?
No. Mi opinión del programa editorial del FCE es muy positiva. Y todavía más de la política de acercar libros a personas que no suelen tener acceso a ellos. También soy simpatizante de la 4T. Me considero un editor y escritor gay, católico y socialista, y hasta entonces no tuve ningún problema por ello en el FCE. Hasta donde sé, este es un caso particular, pero no por particular es permisible.
¿Cuál podría ser la solución a tu caso?
A estas alturas, la solución empezaría con una reunión con Francisco Pérez Arce, gerente editorial y mi jefe directo, o con el gerente de administración, Luis Enrique Miramontes. Si ellos o Taibo deciden despedirme, está dentro de sus prerrogativas, no es algo contra lo que vaya a protestar. Y si no quieren despedirme, hablando podríamos llegar a un acuerdo que nos permita trabajar a todos sin que nadie sea revictimizado.
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*Al momento de publicar esta entrevista, tanto el Fondo de Cultura Económica como Taibo II no han emitido declaraciones al respecto.

