Sabotaje a la che y otros poemas de martirologio

Brevísimo muestrario inédito de versos satíricos de Fernando de la Cruz

 

Esto es echar la miseria

el resto de lo abatido,

si es pobreza de pobrezas

como siglo de los siglos

Juan del Valle y Caviedes

 

¡Moguer que vos lo digo con rravía de coraçón!

Juan Ruiz, Arcipreste de Hita

 

Sabotaje a la ch

Pensarán que es comunista,

gay

o ambos,

—por algo no la admiten en el alfabeto inglés—

o les molesta el riesgo de que emita doble voto

en asuntos urgentes del Idioma…

 

La quieren dejar fuera.

No le notificaron las últimas reuniones

y, después de tres faltas, como indica el reglamento…

 

Las casas editoras manifiestan su acuerdo

en adoptar estándares intergramaticales

y en que un solo nuevo set de letras decantadas

resulta más rentable, maleable, imprimible.

 

A la che no le importa. Continúa su oficio milenario

custodiando al fonema primigenio

que nació en los chasquidos del Caos original.

 

Se le ve últimamente con la eñe y la elle

agitando a exclamaciones y preguntas de todo tipo,

motivándolas sobre la importancia

de abrir siempre los signos

y llevar el acento muy en alto.

 

Un problema de espacio y presupuesto

—29 son muchas,

—nos dice el director—.

No hay salones ni foros suficientes,

los estacionamientos quedan chicos,

los carriles son cuellos de botella…

Cantidad de palabras tuvieron que asignarse, cada una,

a dos o tres conceptos diferentes

o más. Las decisiones no son cosa sencilla:

con siglos de servicio cada una,

no nos sale barato liquidar a las letras.

Si a esto le sumamos

los recortes de nuestro presupuesto,

en tiempo electoral…

 

Será mejor así. Gire la orden.

25 son más que suficientes

para satisfacer fonemas básicos.

Si se ponen muy bravas, negociemos.

La che y la elle salen de inmediato, eso sí.

La eñe tan roñosa y la hache medio autista

seguirán vigiladas. Se irán pronto, verá.

Total, para sus plazas aún no tengo comprador.

 

Sobre todo tratándose de dígrafos

La elle no calló. La che chistaba

cuando las reprendieron,

por prevenirnos contra los fantasmas de la globalización:

por su decantación de identidades

y por la aplanadora del Ordem e Progresso

que ya encendía motores nuevamente

al cambio de milenio.

 

En cada conferencia sobre equidad de léxico,

diversidad lingüística o asuntos de fonética,

blandían en cada mano la… ¿uve de la victoria?

 

Hoy piden formalmente su renuncia

y que entreguen su credencial de letra

para darlas de baja deshonrosa

por decreto del Nuevo Catecismo

de la Heroica Patria del Idioma.

 

Mantienen la esperanza.

Aún no son letra muerta.

Y ahora más que nunca, las letras prevenidas

valen por dos.

 

Off the record

El periódico rojo reportaba

que por rojas nos echaron del Idioma.

El periódico azul dijo lo opuesto:

que éramos devotas

y gustosas recibíamos el mandato

del Santo Oficio de las academias.

 

Nadie cubrió la nota de la manifestación:

Las 29 en bloque

marchamos por las calles de Berceo

pero nos retiramos para no ser arrestadas

cuando vimos llegar grupos de choque

de la Guardia Real de la Academia

(nos sabemos muy bien el viejo truco).

 

Ahora queda esperar

y seguir en la lucha clandestina, a pesar de lo que digan

los periódicos y los académicos,

en tanto que se imprimen los nuevos diccionarios

con su neutra visión:

en blanco y negro.

 

Pagaduría

—Sin la che no habrá cheques para nadie. —Rieron los contadores

con la mente en el sábado, en los antros y tugurios,

los whiskeys y cubetas de cerveza;

luego, la parrillada del domingo,

el cine con los niños…

—Total, nuestro depósito directo

es a prueba de letras obsoletas.

—Y sin la elle, ni llorar podrán.

—Rumió la directora

tragándose la risa para no arruinarse el lifting.

 

Pobres almas, ignoran que el camino del infierno

está pavimentado con las cuentas de buenos contadores.

 

La ce, la hache y la ele

Hay quien dice que no echaron a la elle y a la che;

sólo les redujeron el sueldo y prestaciones.

Y es que los sindicatos,

coludidos con los números,

tienen sus entendidos no euclidianos

con las editoriales

y por supuesto que las academias.

 

El cheque de la che aún no ha salido,

tampoco el de la elle,

ni han firmado el contrato del año que termina,

es de todos sabido.

Por eso es que renuncian, dicen las malas letras

“y que el pago se lo metan por la o”.

 

La ce, la hache y la ele, por supuesto ni se inmutan.

Total que ya cobraron —en premio a su lealtad—

y les dieron incluso las horas que dejaron

esas ingratas letras disidentes.

 

Nominan a la che para el Nobel de la paz

Nominan a la che para el Nobel de la paz.

Ya lo ha anunciado la academia sueca,

por su defensa de la identidad,

por haber promulgado los derechos del hablante

(dignificando rasgos dialectales desde la periferia),

por construir el sueño de un idioma más justo

y más equitativo,

por seguir promoviendo en el exilio

la democracia de nuestro alfabeto…

Es autora de libros ampliamente citados

y dicta conferencias en varios continentes.

 

Las 27 letras oficiales,

desoyendo instrucciones superiores,

le harán un homenaje

adonde asistirá también la elle

y la prensa mundial.

 

El País ha anunciado que la che tristemente

“recibe mejor trato en Suecia que en España

y todo el mundo hispánico”.

 

Las letras no se salvan

—Usted se llama che

y ocupa el cuarto escaño del alfabeto.

—¿Quién lo invitó a sentarse en esta mesa?

—Sé todo sobre usted. Su fonema suena: /č/,

La ce y la de, son letras de su rumbo.

Pero además la ce es de sus grafías,

como también la hache. Y frecuenta a la elle;

van juntas a sus mítines y marchas.

Cuenta con sueldo base en el idioma

y le vende su imagen a Carolina Herrera.

Iré al grano:

aquí tiene este número de cuenta

y esta cantidad.

Deposite el dinero mensualmente.

Más le conviene hacerlo, mi estimada,

o las editoriales quedarán complacidas

de ahorrar papel y tinta con una letra menos.

 

La che se me aparece

Lo juro por las letras de mi nombre:

la che se me aparece.

Escucho sus chirridos entre uno y otro sueño.

 

Divaga por las noches,

acecha por mis párpados,

se mece en mis pestañas

y la dejo de ver cuando amanece.

 

No sabe que está ausente.

Le pido al Santo Aleph que la reciba,

que le muestre la luz,

que la che se ilumine de su gloria

y descanse en el cielo de las letras,

en tanto le preparo su altar de letra muerta.

 

*Fer de la Cruz concibe a su México lindo y querido como una mina de oro para la sátira. Escribió este poemario de 67 cuartillas en la temporada otoño-invierno 2010-2011, a la manera de Quevedo y de Caviedes a quienes conoció en la maestría, en Ohio University. El Consejo Editorial del extinto Instituto de Cultura de Yucatán aprobó la publicación de este libro en 2012 pero, como la che y la elle mismas, dicha aprobación resultó letra muerta.

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