Entrevista a una puerta: un relato musical…

Octubre de 1993. Un viaje a Cancún para poder realizar una entrevista a Robby Krieger, legendario guitarrista de The Doors. El protagonista, un reportero y su pareja, se encuentran listos. ¿Pero lo lograrán...? Óscar Muñoz nos cuenta todo en este relato musical... ¡enciende tu fuego y subele el volumen!

En una de mis andanzas periodísticas, el 7 de octubre de 1993, me eché un viaje en el camión nocturno Mérida-Cancún. Quise ir a deleitarme al Festival Internacional de Jazz de Cancún de ese año y, de paso, entrevistar a uno de The Doors que seguía ofreciendo conciertos: Robby Krieger, el legendario guitarrista. Y como cada año, el festival sería al aire libre en el Hard Rock Hotel Riviera Maya.

En ese año, estaba programada la participación de The Doors, aunque de la agrupación original sólo estaba Robby. Antes participarían otras bandas. Según el programa del festival, el viernes y el sábado de aquel octubre participarían varias agrupaciones de los años 60s, 70s y 80s, como Byrds, Iron Butterfly, Blood, Sweet & Tears, Kansas, REO Speedwagon, Survivor y, casi al final, The Doors. Así que yo disfrutaría, antes de entrevistar a Krieger, de ese grandioso programa.

Claro que antes de tomar mi lugar entre la audiencia de la primera noche, fui a registrarme con anticipación para estar en la rueda de prensa de The Doors y luego entrevistar a la Puerta que quedaba de aquella banda de Los Ángeles. Por supuesto que no llegué solo a Cancún, sino que llevaba compañía: era Socorro, una mujer siempre misteriosa. Entonces ambos disfrutamos del festival desde las 6 de la tarde del viernes, primero con la música que ofreció un disc-jockey y luego la apertura del festival estuvo a cargo de una banda llamada Jon Davis Group.

Los conciertos de cada agrupación musical fueron sucediendo en el tinglado de Playa Ballenas, donde siempre se realizaba el festival. Y cada vez que sucedía un cambio de banda, el público no paraba de aplaudir al grupo que bajaba y al que subía. Los conciertos eran sensacionales. Así nos pareció a Socorro y a mí, que ya habíamos descorchado la primera botella de vino. Recuerdo que no sólo yo llevé una grabadora para la entrevista, también mi compañera, aunque para grabar la música del festival. Y, para eso, ella llevó varios casetes vírgenes. A Socorro le pareció una actividad clandestina emocionante.

El viernes transcurrió el festival sin mayores tropiezos. Todos los grupos lucieron maravillosamente. Socorro y yo lo disfrutamos como locos. Ya para el sábado, había más gente. Nadie quería perderse el concierto de The Doors, aunque sólo fuera Krieger el único integrante original que quedaba. Eran las 8:40 de la noche de ese sábado cuando la banda arrancó su concierto con Backdoor Man. Socorro y yo temblábamos de emoción, aunque conservamos la calma. Luego siguieron otras piezas de Robby, una instrumental y otra que parece que nadie había escuchado antes.

Total, el concierto de Las Puertas de Krieger culminó con Enciende mi fuego, que generó una locura endemoniada entre toda la audiencia reunida en la playa. Un final encantador para todos, no se diga para nosotros dos. Después de The Doors, siguió el ex cantante de Toto, y la banda REO Speedwagon cerró el festival, que terminó hasta pasadas las 2 de la mañana del domingo. Fue un evento inolvidable. Nadie quería irse. Muchos aún querían más rock.

Ante la imposibilidad de que el festival continuara un tiempo más, yo me encaminé al espacio que había sido dispuesto para la rueda de prensa de The Doors y posteriormente la entrevista que ya me habían autorizado. Me acompañó Socorro, que seguía emocionada por los conciertos y también quería vivir la rueda de prensa y, más que nada, la entrevista. La rueda fue interesante, hubo comentarios de todos los integrantes de la banda y contestaron todas las preguntas de los reporteros. Al final de ésta, me hicieron pasar a una salita para realizar la entrevista. Todo estaba listo.

Una de mis preguntas que le permitió a Krieger contestar con amplitud fue la que le hice acerca de la película The Doors, de Oliver Stone, que había sido estrenada apenas dos años antes de ese festival. A Robby no le gustó la versión que Oliver Stone puso en la película. Manifestó que estuvo en desacuerdo que presentara a Jim Morrison como un borracho, un loco, un ser despreciable. Le criticó al cineasta que no haya puesto en la película la otra faceta de Jim: aquella persona gentil y poeta que era, sin andar demente todo el tiempo.

¿Que qué opinaban los demás Doors originales? Tampoco Ray Manzarek estuvo de acuerdo con la película de Stone, según Robby, sólo John Desmond, el baterista. Incluso, añadió Krieger, Oliver metió a Desmond en su película. Desde entonces no lo hemos visto. La verdad, dijo finalmente, no sabemos si John sigue en la película sin querer salir o algo le sucedió allá dentro.

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