Eliza Art Gallery cumple su 5to aniversario en Mérida

Eliza Art Gallery fue fundada en 2021 por la artista y promotora cultural Elizabeth Martínez, quien celebró su primer lustro con la exposición "Memorias", consolidando un proyecto dedicado a la gráfica contemporánea mexicana, el intercambio entre generaciones y la defensa de los procesos artesanales.

Cinco años pueden parecer poco en la vida de una institución cultural, pero en el caso de Eliza Art Gallery han sido suficientes para construir una identidad reconocible, reunir obra de artistas de distintas generaciones y geografías, desarrollar exposiciones, talleres, encuentros y colaboraciones, y convertirse en un espacio donde la gráfica contemporánea mexicana ocupa el lugar central que históricamente merece.

El 28 de octubre de 2026, la galería celebró su quinto aniversario con Memorias, exposición colectiva de Día de Muertos presentada a la luz de las velas y conformada por la obra de 16 artistas procedentes de distintas partes de México. La muestra, inaugurada en el barrio de Santa Ana, su sede del Centro Histórico de Mérida, funcionó no sólo como una exposición conmemorativa, sino también como una síntesis del espíritu que ha definido al proyecto desde su apertura: arte, encuentro, memoria, técnica y una relación cercana entre los creadores, las obras y el público.

Detrás de Eliza Art Gallery se encuentra Elizabeth Martínez, originaria de la ciudad de Oaxaca y radicada en Mérida desde hace 12 años. Su vínculo con el arte comenzó mucho antes de la fundación de la galería. Creció en un entorno familiar estrechamente relacionado con la creación artística: su padre, Leovigildo Martínez, es artista y también trabajó durante su juventud con técnicas de grabado. Desde temprana edad, Elizabeth estuvo rodeada de libros, obra, materiales y creadores de distintas disciplinas, en un ambiente donde el arte formaba parte de la vida cotidiana.

En Oaxaca desarrolló además un interés particular por la fotografía análoga y participó en talleres en el Centro Fotográfico Manuel Álvarez Bravo, experiencia que le permitió convivir con distintos fotógrafos y profundizar en los procesos técnicos de la imagen. Su propia producción artística comenzó a partir de la fotografía y la cianotipia, técnica con la que experimentó de manera constante hasta modificar sus resultados tradicionales mediante distintos procesos químicos, consiguiendo tonalidades azules, negras, púrpuras y amarillas.

Ese interés por lo que ocurre antes de la imagen terminada marcaría profundamente su concepción del arte. Para Martínez, el proceso es tan importante como el resultado: la preparación de los materiales, la investigación técnica, la intervención manual, el ensayo, el error y la paciencia forman parte del lenguaje de cada obra. De ahí también su fascinación por procedimientos como el aguafuerte y la aguatinta, donde cada etapa —la matriz, el ácido, el entintado, la elección del papel y la impresión— exige precisión y experiencia.

Esa manera de entender la creación explica en buena medida el perfil que Eliza Art Gallery adquiriría años después. Martínez concibe el grabado como un oficio que se perfecciona con el tiempo, pero que nunca deja de ofrecer posibilidades de experimentación. La gráfica, por tanto, no es para ella una técnica secundaria ni un complemento de la pintura, sino una disciplina con una riqueza histórica, material y expresiva propia.

Su trayectoria profesional comenzó con Galería Terracota, proyecto que desarrolló junto con su madre en Mérida. Posteriormente colaboró en distintas iniciativas artísticas entre Oaxaca, Ciudad de México y la capital yucateca, experiencias que le permitieron conocer diversas maneras de trabajar con los creadores, gestionar exposiciones y establecer puentes entre artistas y públicos.

Tras la pandemia decidió emprender un proyecto independiente. Así nació Eliza Art Gallery en 2021, en un momento particularmente complejo para los espacios culturales, cuando el sector apenas comenzaba a recuperar la actividad presencial después de meses de cierres, incertidumbre y transformación. Apostar por una nueva galería en ese contexto era también una declaración de confianza en la necesidad del encuentro directo con la obra.

Desde entonces, la gráfica contemporánea mexicana se convirtió en el eje de su identidad. Su acervo reúne obras realizadas mediante aguafuerte, aguatinta, litografía, mezzotinta, linóleo, xilografía, serigrafía, punta seca y otras técnicas tradicionales de estampación. La galería ha trabajado con artistas procedentes de Monterrey, Guadalajara, Ciudad de México, Puebla, Morelia, San Luis Potosí, Guanajuato, Oaxaca y Mérida, entre otros puntos del país, generando una cartografía diversa de la gráfica mexicana actual.

En sus muros han convivido artistas emergentes con figuras consolidadas y maestros fundamentales del arte mexicano. La galería ha contado con obra gráfica de Francisco Toledo, Shinzaburo Takeda, Gabriel Macotela, Felipe Morales López, Dr. Lakra, Leovigildo Martínez, Eddie Martínez, Raúl Herrera y Amador Montes, entre otros. A la par, ha mantenido una relación constante con artistas como Eduardo Robledo, Yescka, Emmanuel Tanús, Carlos Palomares, MK Kabrito, Irving Herrera, Indiosindios, Iza Mendoza, Valeriano Jiménez, Francisco Barajas y Ernesto Novelo.

Aunque la gráfica constituye su columna vertebral, la propuesta nunca se ha planteado como un espacio cerrado a otras disciplinas. A lo largo de estos cinco años también ha exhibido pintura, escultura y fotografía, ampliando el diálogo entre técnicas y generaciones sin perder de vista la importancia del trabajo manual y del conocimiento de los materiales.

Uno de los momentos destacados en la historia de Eliza Art Gallery ha sido la exposición individual El sureste en Takeda, del maestro Shinzaburo Takeda, cuya itinerancia por la región tuvo en la galería su sede en Mérida. A ésta se suman proyectos como Máscaras, simbolismos de México, de Álvaro Medina; Cuatro elementos, de Alan Altamirano; El breve espacio, de Eduardo Robledo; una exposición individual de Yescka; y Habitar el umbral, de Iza Mendoza. El espacio también ha recibido visitas y encuentros con artistas como Rocío Figueroa y Mercedes López, ambas procedentes de Oaxaca.

La actividad de la galería se ha extendido además fuera de sus propios muros. Entre sus participaciones se encuentra su presencia en la Feria Internacional de la Lectura Yucatán (FILEY), con la presentación del libro-recetario gráfico de México del grabador poblano Emmanuel Tanús, así como la presentación de tres libros ilustrados por Leovigildo Martínez. También ha colaborado con el Museo de la Ciudad de Mérida en exposiciones como El rebozo, propuesta gráfica femenina, colectiva con artistas de diferentes estados del país, y Sabor, gráfica y letras, exposición individual de Emmanuel Tanús.

La formación ha sido otro de los pilares de su trabajo. A lo largo de estos años, Eliza Art Gallery ha organizado talleres de aguafuerte y aguatinta, impartidos por Emmanuel Tanús; grabado en linóleo, con Álvaro Medina; placa perdida, con MK Kabrito; stencil, con Yescka; Kitchen Litho y punta seca, nuevamente con Tanús; y elaboración de máscaras, con Byeck. Estas actividades han permitido que el espacio funcione no sólo como sitio de exhibición y venta, sino como lugar de aprendizaje y transmisión de técnicas.

Los muros de la galería también se han transformado literalmente a través de intervenciones realizadas por artistas como Bayeck, Emmanuel Tanús y Yescka. En este último caso, uno de sus murales fue posteriormente eliminado a causa del contenido político de la obra, episodio que también forma parte de la memoria cambiante del espacio y de la manera en que las intervenciones urbanas y galerísticas pueden ser temporales, polémicas y sujetas a los contextos que las rodean.

Dentro de su vocación comunitaria se encuentra asimismo Mujeres en Tierra Maya, proyecto concebido para brindar visibilidad a artistas locales y creadoras residentes en Mérida. La iniciativa comenzó hace ocho años y ha tenido tres ediciones; la intención es retomarla el próximo año y devolverle su carácter periódico como plataforma de apoyo y encuentro para mujeres artistas.

La relación con los creadores también ha trascendido las exposiciones presenciales. Elizabeth Martínez ha desarrollado una serie de transmisiones en vivo con artistas vinculados al proyecto, de la cual hasta ahora se han realizado cinco capítulos con Ernesto Novelo, Emanuel Li Pira, Yescka, Nubia Landell e Iza Mendoza. Estos encuentros digitales amplían el trabajo de mediación de la galería y permiten acercarse no sólo a la obra terminada, sino también al pensamiento y a los procesos de quienes la producen.

Precisamente ahí reside una de las características más claras de Eliza Art Gallery después de cinco años: su interés no está únicamente en mostrar objetos artísticos, sino en hacer visibles los procesos, las técnicas, los recorridos personales y la diversidad generacional de quienes trabajan dentro de la gráfica mexicana contemporánea.

Para Elizabeth Martínez, la galería es también una prolongación de aquella curiosidad que comenzó en Oaxaca, entre libros, talleres, fotografías, tintas y matrices. La fascinación por lo manual, por la química de la imagen, por el papel y por la huella que deja una placa entintada sigue presente en la manera en que selecciona obra y construye exposiciones.

A cinco años de su fundación, Eliza Art Gallery ha conseguido establecer un puente entre Oaxaca y Yucatán, entre artistas consagrados y emergentes, entre la gráfica tradicional y los lenguajes contemporáneos, entre el oficio y la experimentación. Su acervo y su programa muestran que las técnicas históricas de estampación no pertenecen únicamente al pasado: continúan siendo herramientas vivas para pensar el presente.

Por eso resulta significativo que este primer lustro se haya celebrado bajo el título de Memorias. Toda galería termina construyendo una memoria propia: las exposiciones que permanecen, las obras que cambian de manos, los artistas que pasan por sus salas, los talleres, las conversaciones, los muros que se pintan y desaparecen, y los encuentros que sobreviven mucho después de desmontar una muestra.

Cinco años después de abrir sus puertas, Eliza Art Gallery continúa apostando precisamente por eso: por el arte como huella, proceso, encuentro y memoria.

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