Anacronismo y naturaleza en la obra de Óscar M. García

En su reseña impresionista, Paulina Dupinet comenta la exposición denominada "Agreste", del artista sinaloense Óscar M. García, que actualmente puede verse en el Centro Contemporáneo del Mayab y termina hasta el 30 de octubre. Aquí puedes ver nuestra fotogalería... Entrada libre, ¡no te la pierdas!

Utilizando la naturaleza como consuelo, el artista Oscar M. García recopila piezas rescatadas de antiguas máquinas para hilar henequén, elementos orgánicos del manglar, fotografías de su natal Sinaloa e ilustraciones cuyo conjunto nos invita a mirar y reflexionar sobre la violencia que se vive cotidianamente en el norte de México.

Al haber sido testigo de la transición social en esta zona del país -quedando rezagada en su gente y su esencia-, tuvo que buscar otro hogar y pudo encontrarlo en Mérida, Yucatán, donde ha hecho una nueva vida, existiendo entre lianas de cenotes, piedras blancas calizas y retorcidos troncos de la costa, enmarañando emociones y nostalgia de aquel lugar que tuvo que dejar atrás, cuya saudade y evocación del terruño primordial nos deja ver en esta exposición.

Cuando uno ve la exposición, la siente y la experimenta a cabalidad, el artista nos provoca, ocasiona que como espectadores nos preguntemos: ¿qué tan normalizado o distante nos parece el fenómeno de la violencia del norte mexicano? Aun estando tan lejos geográficamente, dicha región sigue siendo nuestro mismo México, una nación llena de contrastes, desigualdades e injusticias.

Óscar M. García es un artista visual consolidado y en plena madurez creativa; nacido en Culiacán, Sinaloa, a lo largo de los años su obra ha sido voz de protesta metafórica en temas sociales presentes en el mundo contemporáneo, tales como la migración, el narcotráfico y la vida política, entre otros temas, que permanecen en la memoria del público dejando a un lado la indiferencia habitual del sureste que habitamos.

En esta ocasión, presenta “Agreste”, una propuesta multidisciplinaria en la cual conforma y enlaza parte de sus vivencias como culichi -gentilicio propio de su ciudad natal-, combinando diferentes estilos de arte: dibujo, sombra, paisaje, video y escultura, disciplinas que hacen de esta una muestra interactiva, amena y profunda. Por ello, esta panorámica de obra reciente se suma a una gran trayectoria de más de 30 años de labor ininterrumpida y cuyas piezas presentadas atraen por su simpleza natural, conformando una estética sin pretensión, con un arte sincero y con firmeza discursiva.

En ese sentido, la exposición “Agreste” es un recorrido artístico que vale mucho la pena visitar, conformado por 3 salas y teniendo en la última sala un cuarto oscuro con luces rosas y ominosas sombras, reflejando una especie de hábitat oscuro, un ecosistema sumergido en el manglar, con sonidos y videos de la naturaleza tropical.

Este montaje pone en pausa nuestras ideas preconcebidas, planteando un contraste entre la violencia del exterior y la paz hallada en este ambiente donde, si prestamos atención, podremos encontrar resonancias de un lugar que nos comunica una especie de sosiego, un remanso de tranquilidad que quizá nos quiere decir que una vida en armonía aún es posible para todos.

Tal es el anhelo de García, o cuando menos ese es el deseo que transmite el artista: volver a ver su estado libre y soberano, tal vez para volver a casa sin miedo. Aunque bien dice la frase de Thomas Wolfe: “you can´t never go home again”. Es decir, que el tiempo y las circunstancias nos cambian a todos, de tal forma que nunca podremos regresar a casa del todo…

La exposición “Agreste” puede ser vista en el Centro Contemporáneo del Mayab, antes conocido como el Centro Cultural Las Monjas, enclavado en el corazón de una ciudad de Mérida que recibe a todos los migrantes por igual. La entrada es libre y la muestra podrá verse hasta el 30 de octubre de 2026.

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