“Maíz al sabucán”, escultura del Abuelo Gottdiener

La crónica del nacimiento de esta escultura forma parte de las Memorias del taller del escultor Enrique Gottdiener Soto, escritas por Ariel Avilés Marín.

En el año de 1936 se empieza a desarrollar en Yucatán la Reforma Agraria a iniciativa del presidente, Gral. Lázaro Cárdenas. Este proyecto causó la inconformidad de los terratenientes yucatecos, propietarios de las haciendas henequeneras, quienes detentaban un gran poder tanto en lo económico como en lo político y social. Estas circunstancias desataron una terrible inestabilidad social; durante este lapso, varios gobernadores fueron investidos y depuestos en períodos bastante breves.

Los poderosos hacendados no tuvieron reparo en causar graves problemas a la sociedad, en aras de conservar el dominio de sus tierras, llegando incluso a gestar una matanza de campesinos en la Plaza Grande, campesinos que ellos mismos habían acarreado desde las fincas al servicio de sus intereses. Estas violencias acarrearon consigo consecuencias económicas de la mayor gravedad: se desató una hambruna como pocas veces se había visto en Yucatán. Este grave y doloroso flagelo trajo también hechos muy estrujantes que, afortunadamente, no se han vuelto a dar en nuestro estado.

La hambruna fue la causa de que, las gentes más humildes se vieran obligadas a hacer cosas que al día de hoy se antojan increíbles, como dormir a las puertas de los molinos, con el triste afán de que al abrir sus puertas estos y empezar a trabajar, pudieran ser los primeros en entrar para alcanzar un poco de masa de maíz para su alimentación, pues éste escaseaba tanto, que la poca producción de los molinos se agotaba rápidamente. El hambre es una dura consejera y su proliferación causaba cosas como esta y otras aún más dolorosas.

El Abuelo Gottdiener tallando “Hetzmek” (Foto de Elena Gottdiener).

En la Estación Central de Ferrocarriles, todos los días tenía lugar un hecho doloroso y humillante. Una amplia partida de mujeres de la clase más necesitada se daba cita desde temprano en los andenes llevando sabucanes de henequén. El objetivo de estas pobres menesterosas era una misión humillante: cuando la descarga de los vagones terminaba y el tren salía de los andenes, la triste nube de mujeres se abalanzaba entre los rieles y durmientes, y con verdadera desesperación juntaban con las manos los granos de maíz caídos entre la tierra para llevarlos a sus hogares, y una vez ahí poder lavarlos y cocerlos para tener algo de comer.

Estas escenas desgarradoras hirieron la sensibilidad del gran escultor Enrique Gottdiener, el Abuelo, y su mirada profunda las recogió en varios apuntes que luego dieron vida a una serie de esculturas de las más dramáticas de su producción. El dolor y la miseria de estas mujeres mayas imprimieron a la roja madera de la caoba una expresión dolorosa que no tiene comparación alguna entre la amplia producción escultórica del Abuelo. La serie de esculturas que estos dolorosos hechos gestaron son dolor y sufrimiento congelados en la dureza de la madera, que luego el bronce generoso terminó de inmortalizar como una terrible gesta de la historia de Yucatán.

Cerca de diez piezas constituyeron esta colección con la dolorosa temática de la hambruna yucateca. Todas y cada una de ellas son una obra maestra, pero hay una especial que es mi escultura favorita de todas cuantas vi al Abuelo ejecutar con las gubias sobre la madera; esta es “Maíz al Sabucán”, que retrata plenamente el dolor de una de esas humildes mujeres, en el momento mismo de recoger los granos de maíz directamente de entre la tierra.

En las mágicas y memorables noches vividas en el Taller de la calle 60, guardo en forma muy especial el recuerdo del proceso que llevó a la elaboración de esta magistral escultura; una obra llena no sólo de dolor y tragedia, sino que además, tiene un dinamismo y una movilidad que se dejan sentir al mirar la escultura. Una noche, al llegar al taller encontré al Abuelo con una serie de apuntes sobre papel de estraza, extendidos sobre su mesa de trabajo. El grupo de apuntes correspondía a puras figuras de mujeres en cuclillas, con sus sabucanes asentados en el piso. Estas figuras llamaron mi atención y me causaron extrañeza.

“Maíz al sabucán”, pieza original en madera de caoba. Foto: Elena Gottdiener.

El Abuelo me dijo: -Para entender estos apuntes, necesitas conocer la historia que los generó.  Me puso al corriente de estos antecedentes que ya relaté. Después de mirar y mirar los apuntes, el Abuelo escogió uno y me dijo: -Este es el que refleja mejor el drama que quiero plasmar en la madera. Se fue al tinglado de la parte trasera de la casa, y regresó con un bloque de caoba que metió a la prensa del banco de trabajo, y con un lápiz empezó a trazar la forma de la mujer en cuclillas que estaba retratada en el apunte en papel de estraza. Cuando terminó de trazar, dijo: -Así queda. Ahora hay que dársela a Hernández para desbastar, y luego a refinarla.

Al cabo de unos días, la pieza estaba de vuelta en el banco, ya desbastada, y entonces el Abuelo inició el proceso que le fue dando esa vida dinámica y dolorosa que distingue a esa pieza dentro del conjunto de la amplia obra creativa del Abuelo. Día a día, durante semanas, fui siguiendo todas las noches el avance del proceso creativo del Abuelo sobre la roja madera de la caoba; vi cómo iba surgiendo la expresión profunda y dolorosa en el rostro de la mujer maya; pude sentir cómo los músculos de sus piernas iban tomando un dinamismo evidente.

La fuerza de la escultura fue creciendo cada día hasta que, una noche, después de quitar las últimas astillas, el Abuelo me dijo: -¡Está lista! La soltó de la prensa y la asentó sobre la mesa redonda al centro de los butaques. Me quedé estupefacto mirando la escultura terminada, sentí una impresión muy profunda que me hace temblar de sólo recordarla. Le dije: -¡Abuelo, esta mujer se va a poner de pie en cualquier instante! La fuerza de la escultura, la tragedia terrible que transmite su expresión, hizo que las lágrimas cayeran por mi rostro, cómo me sigue sucediendo hasta hoy cada vez que recuerdo este momento.

Compartir artículo:
More from Ariel Avilés Marín
Mauricio Vila contra la Orquesta Sinfónica de Yucatán
Es muy significativo el hecho suscitado en noviembre cuando Margarita Molina, presidenta...
Read More
Leave a comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *