Noche de contrastes en el recital de la OSUNAY

Alejandra Gameros y Alejandro Cámara, además de otros jóvenes talentos locales, destacaron en una velada llena de contrastes en el concierto de la Orquesta Sinfónica de la Universidad de las Artes de Yucatán, bajo la batuta de Alejandro Basulto, según escribe John Vaquero en su crónica musical.

Siempre es un placer asistir a los conciertos de la Orquesta Sinfónica de la Universidad de las Artes de Yucatán, dirigida por el maestro Alejandro Basulto y compuesta por músicos de su propia comunidad académica, desde artistas en formación hasta maestros con trayectoria internacional; la OSUNAY ofrece así una atmósfera fresca y cercana.

El tercer concierto de la temporada, celebrado el 9 de mayo en el Salón de Usos Múltiples con lleno total (la Caja Negra estaba ocupada por un estreno teatral), nos ofreció un programa heterogéneo, pero estimulante. La primera y la tercera obra de la noche eran piezas de compositores de nuestra península, recientemente formados en la UNAY y que han sido distinguidos en el último Concurso de Composición Sur-Sureste:

Jael Laguna, de Campeche, con Latir de América (mención honorífica), expresa con mucha vitalidad y colores orquestales pronunciados, ecos musicales en los que percibí ciertas influencias mexicanas del siglo XX. Por su parte, Eduardo D’Aquino, de Yucatán, ganador del primer lugar con ¡Súbete a la escarpa!, propone una composición de carácter más contemporáneo y sincopado.

Más allá de preferencias y gustos personales, es muy valioso que la universidad y su orquesta abran espacio a estos jóvenes creadores, enriqueciendo la oferta musical y permitiendo al público, que reaccionó con agrado y con entusiasmo, escuchar voces nuevas con las que puedan identificarse. Intercalados entre estas obras noveles, la orquesta universitaria nos brindó dos conciertos ‘soviéticos’:

El Concierto para Violín, del artista oficialista Dmitri Kabalevsky (1948), tuvo una gran difusión hasta los años ochenta, acorde con los cánones de su país en aquel tiempo: una música accesible, optimista y melódica; entre dos Allegro bulliciosos, destaca en esta obra el Andantino cantabile, lírico y sutil, como un oasis de quietud entre tanto jolgorio.

Hoy sigue siendo interpretado, aunque no sé si con la misma frecuencia, por su espectacularidad y exigencia técnica, y debo decir que la solista invitada cumplió con las expectativas: Alejandra Gameros, meridana y egresada de la Escuela Superior de Artes, violín primero de la OSY desde el año pasado, recibió un cariñoso y merecido aplauso del público por su excelente ejecución.

El Concierto para piano No. 2, no figura entre las obras mayores del grandísimo compositor Dmitri Shostakovich, pero es una de las más sonrientes y hasta juguetona; fue un regalo de cumpleaños para su hijo y pianista Maxim, quien la estrenó con diecinueve años, en 1957. Otro talento yucateco estuvo a la altura de las circunstancias con una notable interpretación: Alejandro Cámara se lució con personalidad y mucha expresividad, tanto en el Allegro vivo y enérgico del inicio como en el Allegro brillante y festivo del final, todavía más ostentoso y hasta circense.

Aunque debo confesar que el movimiento que más me conmueve es el segundo, el Andante, melancólico y casi nocturno, que el maestro Cámara supo compartir con sensibilidad y convicción. El público no se equivocó y le dedicó una fuerte ovación, a la que correspondió en un Encore dedicado a Peregrina, con un arreglo efectista de muy buena factura. Fue un cierre muy apropiado para una noche de música que asoció un repertorio más bien convencional y la innovación de autores locales que ilustran cómo la música y el arte pueden seguir latiendo en cada uno de nosotros, despertando nuevas vocaciones e ilusiones.

Parte de los asistentes aplaudió un par de veces entre movimientos, pero no hay que lamentarlo, en este contexto, y ver, al contrario, el lado positivo: lo que la música llamada clásica o académica necesita es un público más variado, con espontaneidad, siempre bien recibida por los artistas. Ojalá quienes vinieron por primera vez a un concierto de este tipo vuelvan, y quienes acuden ocasionalmente se conviertan en asiduos. No sólo los compositores emergentes renuevan la música y el arte, también las personas que acuden a escucharlos, en su encuentro singular con quienes, en escena, nos transmiten con su talento la belleza plasmada en las partituras de ayer y de hoy.

ORQUESTA SINFÓNICA DE LA UNIVERSIDAD DE LAS ARTES DE YUCATÁN

“NOCHE DE SOLISTAS Y COMPOSITORES YUCATECOS”

Tercer programa, 9 de mayo de 2026

Dirección: Alejandro Basulto

 

PROGRAMA 

  1. Latir de América, de Jael Laguna,

Mención honorífica del Concurso de Composición Sur-Sureste 2025

 

  1. Concierto para Violín, de Dmitri Kabalevsky

Concierto para violín y orquesta en Do mayor, OP. 48 (1948)

Alejandra Gameros, violín solista

-Allegro molto e con brio

-Andantino cantabile

-Vivace giocoso

 

  1. ¡Súbete a la escarpa!, de Eduardo D’Aquino,

Ganador del Concurso de Composición Sur-Sureste 2025

 

  1. Concierto para piano No. 2, de Dmitri Shostakovich

Concierto n° 2 para Piano y Orquesta en Fa mayor, OP. 102 (1957)

Alejandro Cámara, piano solista

-Allegro

-Andante

-Allegro

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