Con la música por dentro, un relato a cuatro manos

Two students are focused on their studies, one writing in a notebook while the other types on a laptop. Books are stacked nearby, and art supplies are on the desk, creating a productive atmosphere.
Óscar Muñoz y Claudia Berea continúan sus exploraciones dentro de los relatos breves, de nuevo experimentando sobre la base de un tema musical. En esta ocasión, "Unsquare dance", de Dave Brubeck, para luego incitar al lector a interactuar con la propia ficción... ¡puedes participar en los comentarios!

Intérpretes:

Claudia Berea (solista) y Óscar Muñoz (corista)

Ahora mismo, estás leyendo este relato que tienes frente a tus ojos, que viene incluido en la publicación que adquiriste recientemente. Sigues leyendo y te dices: ¡Qué extraño, nunca me ha pasado algo así! Tus ojos no pueden evitar seguir moviéndose de izquierda a derecha para descifrar con curiosidad las palabras que siguen. Entonces, lees:

Yo tengo un libro en la mano, desde el cual, al abrirlo y leer uno de los relatos que contiene, escucho una música percusiva que me hace girar la cabeza en busca del lugar donde ésta se origina y descubro que no hay nada allí; mis pies son los que vibran y, ahora, posesionados por esa ligereza, suben y bajan siguiendo el ritmo de esa música alegre, y mis manos, curiosas, ahora aplauden a contratiempo.

Acabas de leer lo entrecomillado y, al instante, escuchas Unsquare Dance, de Dave Brubeck.

 

Hasta entonces, sin querer, haces exactamente lo mismo que el personaje del relato: tus pies bailotean y tus manos aplauden intentando seguir el ritmo de la música. Sigues leyendo y tienes la sospecha de que podrías ser tú el personaje de este relato. Así que te atreves a retar al primer personaje que escuchó la música, interpretando algo diferente, por ejemplo, detener tu lectura, pero te das cuenta de que no podrías comprobar si tu estrategia funcionaría, a menos que continuaras leyendo.

Y ante la imposibilidad de escapar, decides seguir el juego. Por lo pronto, la música que había escuchado aquel personaje, que ahora eres tú, regresa a ti y caminas siguiendo el ritmo que vibra ya en tu recuerdo: tus pies marcan “uno, dos; uno, dos…” Tus manos, curiosas, intentan seguir el contratiempo de la música. Así que, cuando tu pie derecho pisa en “uno”, antes de que el izquierdo pise en “dos”, dices “y”, y tus manos aplauden. Ahora sí, entre cada paso, tus manos, ubicadas en ese espacio que ahora es cómodo para ellas, aplauden siempre en “y”: “uno” “y” “dos” “y” “uno” “y” “dos…”

El compás te lleva afuera de donde estabas, pero quieres seguir leyendo el relato y regresas a sentarte en algún asiento disponible y retomar el libro. En este instante, es posible que alguien toque a la puerta varias veces y te das cuenta de que los toquidos marcan el ritmo de Unsquare Dance. Sí, parece que fueron dos sonidos largos seguidos de dos cortos. Entonces, aparentemente sonriente, podrías contestar: “Adelante”, y aparecería un mensajero que te diría: “Me envía el personaje del relato que lee el personaje del relato que lees (tú mismo), a pedirte que le ayudes a salir del relato musical que lo tiene atrapado.” Seguramente te preguntas de cuál de los relatos habría salido ese mensajero.

Continúas con esta lectura y dudas si será verdad que hay personajes atrapados en relatos que leen otros personajes que, a su vez, son uno mismo. Al parecer tienes cierta seguridad de que esa música que escucha el personaje del relato, está ahora en ti. Sí, la música de Brubeck se ha alojado en tu cuerpo, te ha invadido y ya no tendrás manera de callarla, a menos que… leas Silencio, la fábula de Edgar Allan Poe.

*****

Interactividad con el lector:

¿Qué otra estrategia podría aplicar el lector-personaje para expulsar la música que lo invadió? Anótalo en los comentarios al final de la página.

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6 Comments

  1. says: Osiris

    Me gusta el estilo de cuatro manos y el ritmo musical más, también me gusta la elipsis que dejan al lector poder interpretar e imagina que pasaría con la pregunta que dejan abierta.

  2. says: Rodrigo Mendoza

    La música, a no dudar, atrapa al lector, remitiéndolo a alguna atmosfera pretérita y el relato como tal, pone en evidencia la singularidad, de resultados, que implica el coaligar y coordinar la creatividad de dos personas, con el interés y disposición por experimentar con nueva experiencias.

  3. says: Mayamin Muñoz

    ¡Wow! Fue una experiencia fantástica, más allá de una simple opinión, lo interesante fue mi reacción: inicié la reproducción continúe la lectura e inadvertidamente, me descubrí aplaudiendo y moviendo los pies. Al concluir la lectura procedí a buscar de inmediato el libro recomendado.
    Habrá que aguardar para comprobar si, una vez finalizado el libro logro desprenderme de la música que igualmente me ha invadido.

  4. says: Emma Xcaanda Coutiño Toledo

    Hola soy Emma Xcaanda tengo 9 años, tú cuento me pareció genial lo leí con mi abuelita Yazmin y mi hermana Mía a las tres nos pareció genial me has inspirado, me gustaría ser escritora también, es genial.

  5. La lectura y la música son una excelente combinación para ambientar el instante en que me encuentro; atenta a las indicaciones y a la curiosidad que me ha despertado lo escrito . Yo no aplaudí, empecé a chasquear los dedos de mi mano izquierda…el pulgar y el medio, disfrutaron tanto como mi pie derecho. Además trajo recuerdos de mi infancia, de esas películas de “rebeldes sin causa”, rock, autos descapotados y motocicletas. Gracias por despertar mis sentidos.

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