Con motivo del anuncio de La Noche Blanca 2026, el Dr. Irving Berlín Villafaña, ex Director de Cultura del Ayuntamiento de Mérida y creador del programa a lo largo de más de 16 ediciones, criticó en sus redes sociales el modelo actual, calificándolo de “pobre en recursos e imaginación […] Es una conversión de un programa de innovación en un programa popular tradicional”, al tiempo que señaló varios puntos esenciales que dieron origen a esta magna celebración de la cultura y las artes en Mérida:
La Noche Blanca de Mérida es un programa cultural complejo con objetivos multinivel:
1.- enriquecer el consumo social y cultural de fin de semana habitualmente centrado en bares, antros y discotecas;
2.- convocar a los habitantes a experiencias diversas e integrales de usos de la ciudad, habitar calles, avenidas, teatros, galerías y demás espacios culturales;
3.- ampliar los horarios de la oferta cultural hasta altas horas de la madrugada con eventos artísticos y convivencia en paz, solidaria y feliz;
4.-convocar a nuevos públicos a encontrarse con múltiples actos estéticos en su camino, entrar a museos, teatros, galerías espacios urbanos alternativos como estacionamientos, azoteas, parques, y encontrarse con una programación capaz de ilusionar aunque sea un momento con la belleza descubierta;
5.-consolidar públicos infantiles y juveniles a la asistencia libre y pacífica de goces artísticos múltiples;

6.-integrar industrias culturales potentes como artesanías, restaurantes, bares y otros emprendimientos culturales a los circuitos del arte urbano;
7.- ofrecer a visitantes y al turismo nacional e internacional una experiencia inolvidable de ciudad que atraiga y aumente la pernocta de fin de semana en una ciudad que vive de los servicios y que estimule el aprecio por los valores arquitectónicos de la ciudad;
8.-proyectar a Mérida en todo el país y tal vez el continente como una ciudad con proyectos originales y exitosos (este evento es el único en México y tal vez uno de los pocos en América; la noche blanca es Europea). A mi juicio es el festival más jugoso, esperado, atractivo y total que puede cubrir toda la ciudad o lo más que se pueda;
9.- gestión de innovación en rutas, productos, programaciones y experiencias, capaces de ilusionar a grandes núcleos humanos locales y extranjeros;
10.- es una inversión potente con resultados potentes en la economía naranja estimulando la generación de riqueza en diversos emprendimientos como la moda, alimentos, esparcimiento, artesanía, diseño de objetos, juegos y entretenimiento;
11.- oferta cultural híbrida, de intensidad masiva en el consumo y en la convivencia, lo cual impacta económicamente de manera notable en la ciudad (los consumos aumentan casi un 35% y la derrama económica según estudio de la Facultad de Economía es más de cien millones de pesos).
Finalmente, La Noche Blanca es intensa, extensa, innovativa y de hermosa convivencia en el centro histórico e intentó crecer a otros lados de la ciudad; es un proyecto que creció a los lados: viernes La Víspera (menos masiva, pero con más conciencia de nuevas formas de movilidad y culturas literarias e individuales); sábado, el evento masivo que se conoce; y domingo “el after” (gestión cultural y programación tradicional en todos los mercados de los barrios históricos de la ciudad).
Con eso se trató de consolidar la pernocta de tres noches en Mérida. La Noche Blanca es lo que es. Y lo que puede ser. No es lo que no es. Y la masividad es lo de menos, porque es la experiencia de un pueblo gozándose a sí mismo. Las experiencias profundas no se niegan ni se excluyen, están incluidas como presentaciones de libros, conferencias y conciertos en iglesias o lecturas poéticas en la catedral. Lo que se ve claramente es que las últimas ediciones de La Noches Blancas han sido pobres. Pobres en todo, en recursos y en imaginación. Están prefigurando su muerte.

