Se trata de un filme dirigido por Wim Wenders y que ha sido considerado una obra japonesa sin serlo estrictamente, ya que su director es alemán, a pesar de que la producción es alemana-japonesa. Cabe destacar que esta película recibió dos premios en el Festival de Cannes de 2023 y fue candidata japonesa (sin serlo del todo) al Oscar 2024 como la mejor película internacional.
En “Días Perfectos”, el director maneja, desde el inicio, una triada interesante que gira en torno del sol naciente: el amanecer, que indica el nacimiento del día; el lugar donde amanece, al considerar que Japón (Tokio es el lugar de los hechos) es la tierra del sol naciente, y la canción que reproduce el protagonista el primer día es la versión que The Animals hicieron de La casa del sol naciente.
El filme presenta la historia de un hombre que trabaja en la limpieza de baños públicos, la cual sucede, al parecer durante 12 días, en 2 periodos semanales con sus respectivos fines de semana. Sin embargo, las rutinas son presentadas al principio con todos los detalles y, conforme avanzan los días, tales costumbres se sintetizan; es decir, las rutinas son presentadas en una especie de embudo cinematográfico, donde los detalles quedan asimilados y el espectador comienza a suponerlos (mejor dicho, a ponerlos).
La música que el protagonista pone cada vez que se desplaza a sus labores corresponde a diversos géneros de rock, y toda ella está en casetes. En el primer día de la película, pone el casete de The Animals y escucha The House of the Rising Sun. Al día siguiente, reproduce un casete de Velvet Underground y escucha Pale Blue Eyes. Otro día, coloca en el reproductor un casete de Otis Redding y se deleita con (Sittin’ on) The Dock of the Bay.
En otra ocasión, siguió el turno del casete de Patti Smith y oyó la pieza Redondo Beach. Después, escuchó la canción de Rolling Stones llamada (Walkin’ Thru the) Sleepy City desde otro casete. En otra jornada, reprodujo un casete de la japonesa Sachiko Kanenobu, que incluía el álbum Misora (Cielo hermoso). Curiosamente, escucha nuevamente la canción Redondo Beach, de Patti Smith, aunque en otra circunstancia distinta a la rutina diaria. Al final de la semana laboral del 1er periodo, oye la canción Perfect Day, de Lou Reed, y con ésta cierra la primera parte de la película.
Cabe señalar que, respecto a esta canción de Lou Reed, suceden dos acontecimientos fundamentales: a la mitad del filme surge Día Perfecto, que precisamente le da título al filme, y en medio de las rutinas que discurren a lo largo de las 2 horas de duración de la película y al centro de 2 semanas de la historia; además, este casete de Lou Reed, que incluye Día Perfecto, el protagonista tiene que venderlo cuando un día se queda sin gasolina y sin dinero (entonces ¿ya no habrá sido un día perfecto?)
En el primer fin de semana, el protagonista se deleita con la canción Sunny Afternoon, de The Kinks, que parece representar el día de la holgazanería (como reza la canción), ya que es de descanso. Al día siguiente, laboral, es más evidente aquel embudo cinematográfico, en el que las rutinas comienzan a verse sintetizadas.
Y aunque ese primer día de la 2ª semana parece no escuchar ningún casete (por lo menos, no aparecen las escenas de ello), sí ocurre al día siguiente cuando pone en el reproductor uno de Van Morrison, del cual oye la canción Brown Eyed Girl. Después, parece no escuchar nada más, tal vez por la visita que le hizo su sobrina. Y no fue sino hasta el término de esta segunda parte (y el final de la película), que escucha la última canción, una pieza de Nina Simone llamada Feeling Good, obviamente de un casete.
Además del aspecto musical que maneja el cineasta, sobresale el literario: el protagonista es un lector asiduo; al principio, lee a William Faulkner y luego a Patricia Highsmith. Es en los días de descanso cuando el protagonista adquiere un nuevo libro, el que leerá durante la semana siguiente. Otro aspecto relacionado con las artes, es la fotografía, ya que es un cazador de imágenes, principalmente de la naturaleza, con la que tiene un apego profundo. No sólo toma fotos de los árboles de los parques y sus detalles, sino que tiene un bosquecito personal en su casa (bosques exteriores e interiores). La pasión del protagonista por la música, la literatura y la fotografía (otra triada) parece otorgarle esa ligereza y sencillez en su vida diaria.
Quedan aún otros aspectos sobresalientes de la historia cinematográfica, como es la distinción entre dos generaciones: la del protagonista y la de su compañero de labores. También está la diferenciación entre el vehículo laboral (una camioneta de motor mecánico) y el personal (una bicicleta con motor humano). Otra particularidad está en el surrealismo onírico, que es presentado en blanco y negro, como sus fotografías, y el realismo colorido, que es evidente en la vida cotidiana del personaje.
Un detalle más, que bien podría ser una coincidencia o una intencionalidad: la sobrina del protagonista se llama Niko (japonesa) y la cantante que participó por un tiempo en la banda Velvet Underground, se llama Nico (alemana), siendo la producción de esta cinta japonesa-alemana. Aunque cuando el protagonista escucha esta canción, Niko aún no ha llegado; en cambio, cuando Velvet Underground canta Pale Blue Eyes, Nico ya se ha ido.
Finalmente, si el espectador mira detenidamente la película, podría descubrir que los artefactos que giran en torno de la vida del protagonista son antiguos, al considerar que el tiempo de la historia corresponde a los años 2020 y los casetes musicales que escucha, los libros de papel que lee, la cámara fotográfica de rollo que usa para obtener las imágenes que captura corresponden al siglo pasado. Sólo hizo falta que esta película haya sido distribuida en videocasetes Betamax y VHS.
Aquí puedes escuchar la banda sonora completa de Perfect Days:

