Nuremberg o la maldad puesta en juicio

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En su columna, Ricardo E. Tatto reseña "Nuremberg", dirigida por James Vanderbilt en 2025 y que se estrenó a principios de este año en México. Si bien esta cinta fue ignorada en la reciente temporada de premios, vale la pena su visionado, pues su mensaje es pertinente: cualquiera podría ser un Nazi...

Sin ser una gran cinta, esta película de James Vanderbilt cumple con su cometido: entretener, educar y sensibilizar sobre los horrores de la barbarie Nazi en la Segunda Guerra Mundial. La premisa es la siguiente: Douglas M. Kelley (Rami Malek), psiquiatra del ejército de USA, recibe la encomienda de tratar y analizar el estado mental de los 22 miembros del III Reich que iban a ser enjuiciados en Nuremberg en 1946. Especialmente, de Hermann Goering (Russell Crowe), segundo al mando de Hitler, gran mariscal del III Reich alemán.

Poco a poco, va fingiendo ser su amigo, para que este confíe en él, revelando parte de su psique, al tiempo que el Dr. Kelley va escribiendo un libro sobre su experiencia tan cercana a los principales arquitectos de la “Solución Final”. Pero Goering, narcisista y megalómano, va ganándose su confianza al grado de manipularlo sin que el doctor se de cuenta. En este juego de mentalidades y voluntades, no se sabe quién traicionará al otro, pues cada uno tiene sus motivos ulteriores: Kelley, hacerse famoso como el psiquiatra de los Nazis, y Goering, sortear el juicio militar y evadir la horca.
El reparto se completa con Michael Shannon, quien encarna al juez Robert Jackson, el fiscal encargado de realizar un juicio internacional sin precedentes, donde cada uno de los aliados tendrá representatividad enviando a un juez por cada país: USA, Francia, Inglaterra y Rusia. 
Para ello, realiza un montaje mediático, siendo uno de los primeros juicios en tener fuente presencia en los medios mundiales y traducciones simultáneas, como una manera de ajusticiar a los criminales de guerra y, de alguna forma, brindar reparación a las víctimas del Holocausto. ¿Pero podrá ganar el juicio en contra de algunas de las mentes más perversas y maquiavélicas del nacionalsocialismo alemán?

El filme se sostiene con la actuación de Russell Crowe, quien luce imponente como el mariscal Goering. Se sabe que sin un buen villano, la trama puede caerse, pero Crowe sorprende con su interpretación, su presencia en pantalla es simplemente magnética, otorgando profundidad y claroscuros a su personaje, el cual a ratos puede ser odioso, y por momentos simpático. Esto es esencial para comprender las motivaciones del Dr. Kelley, el cual va siendo seducido ante el poder de su intelecto.
En cambio, el trabajo de Rami Malek es apenas cumplidor, a secas, pues se percibe un tanto maniqueo. Shannon es desperdiciado y tiene poca presencia en pantalla, salvo cuando llega el juicio. Leo Woodall se roba la película, siendo su personaje un soldado y traductor que simplemente acompaña al doctor a sus sesiones con Hermann, pero paulatinamente se va revelando como algo más y gana en profundidad.

Este filme d3 2025 fue ignorado en la reciente temporada de premios 2026, por lo que resulta en una grata sorpresa, ya que tiene todos los elementos para ser una más de las cintas comerciales con temática de drama histórico, y aunque ciertamente lo es, tiene la suficiente solidez para mantenernos interesados a pesar de su ritmo acompasado y con pocos giros dramáticos, con el acierto de apuntalarse en el duelo de actuaciones de su elenco.
En suma, el director James Vanderbilt, logra un enfoque interesante y atractivo, sobre todo al abordar un tema tan manido en el cine como lo son los juicios de Nuremberg. Y es que la tesis final del Dr. Kelley es esclarecedora y terrorífica al desmitificar la psicología Nazi, justo cuando el mundo pensaba que los alemanes eran únicos y una anomalía social durante la guerra, las conclusiones psiquiátricas son perturbadoras: Personas normales, con coeficiente promedio o levemente por encima del promedio, son capaces de la más sangrienta maldad y de los actos más abyectos en nombre de su país o como ciegos seguidores de un líder mesiánico como Hitler, que sólo quería levantar a Alemania de las cenizas del Tratado de Versalles firmado al final de la Primera Guerra Mundial:

“Make Germany Great Again”


El siguiente gobernante sociópata y megalómano en surgir no tendrá uniforme militar, nos advierte el personaje del Dr. Kelley. Si esto les suena demasiado familiar no es una mera casualidad, pues eso parece querer decirnos esta recomendable cinta que invita a no olvidar el pasado para que no se repita en el presente.

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